Historias primaverales.

Demuestra tu talento literario y se el próximo que derribe a Agatha Christie creando una nueva crónica histórica. Aquí los trabajos escritos serán grabados y estarán disponibles para todas las generaciones.

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Youkai_Escritor
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Historias primaverales.

Mensaje por Youkai_Escritor » Vie Mar 23, 2018 12:48 am

Hola neets.

Bueno, un poco atrasado pero aquí les dejo dos historias con tema principal la primavera. Espero les guste.

Alimento de la tierra
[+] spoiler
Cuentan que por allá lejos, donde los cerros se juntan y hacen una cuna, hay un pueblo viejo. Es de esos pueblos donde la modernidad es tan ajena a sus gentes que poco sospechan de ese otro mundo afuera del suyo propio.

La gente vive tranquilamente y sin apuro alguno. Agradecidos con lo que tienen y aceptando lo que les llega. En pueblos como ese aún se festejan los rituales de antaño; aun cuando llegó la fe del hombre muerto en una cruz. Las personas aguantaron la violencia y el odio de esos hombres del Dios de Amor, tal como un roble aguanta el vendaval del invierno.

Aun en este tiempo moderno las festividades antiguas se festejan y ya es solsticio de primavera.

En una casa de una familia modesta llegó la noticia; la muchacha nacida en un solsticio sería la Hija de la Primavera. El gozo y la alegría llenó el hogar durante todo el día. La joven ya había tenido su primer sangrado; ese evento marca el abandono de la niñez y da inicio a la juventud; aun no era una mujer adulta pero ya se preparaba para serlo. La abuela hablaba como su hermana también fue elegida para ser la Hija de la Primavera. Era un honor recibir ese gran título.

La muchacha recibía felicitaciones, sus amigas sentían que ser muy cercanas a la Hija también concedía cierto honor. Los muchachos estaban desolados; más que ella era una de las más hermosas del pueblo: cabellos rubios ondulados que le caían en los hombros y ojos verdes y cristalinos como el agua de limón en un vaso de cristal fino. Una actitud tierna y dulce se combinaba con una mirada coqueta y traviesa que volvía locos a los jóvenes, y a uno que otro hombre adulto.

Por fin el día llegó, con un amanecer claro y un cielo azul. Las mujeres de la familia bañaron a la muchacha y le adornaron la cabellera con una florida guirnalda; rosas, lirios, iris azules y demás flores adornaban a la Flor escogida.

Por último la vistieron con una bata de seda verde y esperaron. Debían llevarla a la colina que mira a los sembradíos cuando el sol estuviera en lo más alto de su andar por el cielo. La niña más pequeña miraba con asombro a su hermana mayor. Verla con una corona de flores y vistiendo esa bata verde le daba un aire de princesa de los elfos; como sacada de un cuento de hadas.

-Algún día tú también te verás cómo yo –le dijo su hermana mayor.

¡Por fin llegó la hora! Toda la familia subió a la carreta. Mientras avanzaban por la carretera de terracería eran saludados alegremente por todo aquel que los encontrara. Felicitaban a los padres por tener una hija tan hermosa y a la chica por haber recibido la bendición. Otros también los saludaban, pero cuando la carreta se alejaba miraban a la chica con pena.

La carreta llegó a la colina y el Hombre Sabio los esperaba junto a otras personas. Era un hombre del pueblo, quien recibió la instrucción de su padre y este de su padre y así remontándose a sus ancestros.

El Hombre Sabio quedó admirado por la belleza de la elegida.

-Si no fueras la flor escogida, te pediría el honor de que me dieras un hijo –dijo el Sabio sonriendo.

La muchacha se sonrojó sin dejar de sonreír y su familia rio. El Sabio la estrecho cariñosamente como un padre con su hija y la guio hasta el Lecho de la Vida. Era una cama de piedra y musgo, alrededor había muchas cosas que fueron regaladas para la ceremonia: frutas, verduras, cereales y algunos animales; todos ellos producidos en el pueblo.

-Hermanos y hermanas –dijo el Sabio mientras extendía sus brazos- nos hemos reunido aquí como todos los solsticios de primavera, así como lo han hecho nuestros ancestros desde hace mucho tiempo. Estamos aquí para festejar la vida que viene después de la muerte, las dos siempre juntas en un eterno siclo, porque siempre deberá existir la muerte para que haya vida.
Después miró a la Hija.

-Tú, buena niña; haz sido elegida entre todas las vírgenes, entre todas las flores, para ser llamada Hija de la Primavera. Un honor solo dado a las jóvenes nacidas en un solsticio de primavera. Aquellas que rogarán por los vivos ante los grandes espíritus, para que siempre tengamos abundantes lluvias y buenas cosechas; para que nuestro ganado tenga crías sanas y fuertes y para que nosotros tengamos también hijos saludables. ¡Mira al rey del día! –dijo señalando al sol- ya casi es la hora, ven.

La besó en la frente y la recostó sobre el lecho; colocó sus manos en acto de oración y le dio de beber de un pocillo preparado para la ocasión. Entonces el Sabio entonó los cantos de la ceremonia.

Para la muchacha la voz del Sabio se convirtió en un coro de miles de voces, todas ellas celebrando la vida. La felicidad y la alegría la embargaron que tuvo ganas de llorar.

Un brillo plateado se presentó ante ella que bajaba poco a poco hasta que sintió una fría sensación en su cuello, por un momento fue dolorosa pero se fue tal y como apareció. Poco a poco sintió que su cuerpo se enfriaba, trató de moverse pero no pudo. Pero no sintió miedo, más bien una enorme paz y serenidad...

El Sabio colocaba el cuchillo a un lado del cuerpo. Vio como lo rojo manaba por completo del cuello hasta que la Hija de la Primavera abandonó este mundo. Entonces tomó a la inerte muchacha con sus brazos y la levantó al aire por sobre su cabeza.

-¡Bendita seas hija de mortales! –clamó en voz alta el Sabio- ¡Haz abandonado tu cuerpo carnal y tu espíritu esta con nuestros antiguos!
¡Tu cuerpo regresará a la Madre Tierra para ocupar tú lugar en el ciclo de la vida!

Una mirada verde apagada y una sonrisa congelada por la muerte fue donde los rayos del sol se reflejaron y las últimas lágrimas que la Hija
derramó se convirtieron en diamantes de agua.

Todos los asistentes clamaron a la Madre Tierra, y la familia de la Hija lloraba de alegría.

El Sabio llevó el cuerpo y con respeto lo depositó en una tumba ya excavada. Todos los demás depositaron en ella las otras ofrendas; los animales fueron sacrificados ahí mismo y metidos dentro del sepulcro. Echaron la tierra sobre todo y como lápida colocaron piedras musgosas.

Y este fue el cuento de como las muchachas nacidas en el solsticio de primavera, de ese pueblo escondido en los cerros, se convertían en alimento de la tierra.

Habará verdor.
[+] spoiler
En-Vie miraba a su alrededor; analizando y recopilando datos como siempre hacían Ellos. El cielo negro y retumbante anunciaba otra tormenta como las que siempre han existido desde que el planeta obtuvo una atmosfera.

La lluvia torrencial comenzó su precipitada carrera hacia el suelo; pero En-vie no le hacía caso, solo era H2O líquido.

-Bien –dijo mientras era empapado por el agua- las lluvias siguen cayendo de acuerdo a nuestros cálculos; si ningún evento adverso ocurre entonces engendrará vida.

Entonces su receptor neuronal recibió un mensaje:

“Vuelve”

Dejó de recopilar datos y regresó a la Endora.

La compuerta de la entrada se abrió y En-Vie entró; al instante toda el agua líquida que lo cubría se evaporó.
Observó a los tres seres que se encontraban sentados en la sala principal; En-Dou, En-Rau y En-Qui.

-Haz llegado –dijo En-Rau.

-Aparentemente –respondió En-Vie tomando su lugar.

-El proceso de formación del planeta se ha conformado en un 75% -dijo En-Dou-. Como pueden observar la atmosfera se ha enfriado lo suficiente para que el agua en estado gaseoso se condense y propicie la caída de agua líquida.
Todos los seres afirmaron con la cabeza unánimemente.

-En millones de años después la vida podrá ser sembrada en este planeta también –dijo En-Rau.
De nuevo todos asintieron.

-Pero por falta de tiempo tendremos que dejar las cosas como están y hemos de partir –habló a su vez En-Qui.

Todos asintieron menos En-Vie.

-¿Sucede algo, Vie? –preguntó En-Dou.

-Solicito saber porque debemos abandonar el planeta cuando aún no está completa su preparación.

Los otros tres seres se miraron entre sí y después a En-Vie.

-Este planeta se encuentra en el exterior de la galaxia, por lo tanto las probabilidades de que una civilización logré germinar en esta roca son mínimas; por no decir nulas –sentenció En-Rau.

-Además de que el tiempo no está de nuestra parte –dijo En-Qui.

-¿El tiempo? –preguntó En-Vie confuso.

-Así es –dijo En Dou-, no hemos sabido de otros Civilizadores en millones de años. La última vez que tuvimos contacto con alguien fueron la serie Xu. Además que los Artificiales no somos muchos. Ten en cuenta que no todos los planetas de esta galaxia son candidatos para ser germinados.

-Debemos ser selectivos a la hora de escoger planetas adecuados –dijo En-Rau- recuerda que nuestro periodo de vida no es eterno.

En-Vie meditó estas palabras. Analizó su significado y para su pesar determinó que tenían razón, pero aun así no le gustaba la idea.

-Tratar de proteger este mundo sería una pérdida de tiempo –dijo En-Qui.

-¿Y qué tal si no es así? –dijo En-Vie mirándolos a todos.

Sus cerebros parpadearon al mismo tiempo como preparándose para enfrentar este desafío.

-¿Ah que te refieres? –preguntó En-Rau.

-Lo único que me dicen son solo probabilidades, no certezas sólidas. Es cierto que cualquier evento no previsto puede inhabilitar este
planeta para que una civilización nazca. Pero, ¿acaso no tenemos la tecnología necesaria para evitar eso? El Edora tiene todo lo necesario para proteger este planeta en formación.

-Cierto –respondió En-Qui- pero no podemos desperdiciar nuestros recursos en un solo planeta. Recuerda que tenemos millones por explorar.

-Además que nosotros no tenemos los recursos necesarios para generar más tecnología en caso de que perdamos parte de ella –dijo En-Dou.

-Por lo tanto, esta discusión queda finalizada –dijo En-Rau-. Preparémonos para abandonar este planeta.

Y todos se levantaron de su lugar.

Tiempo después, En-Vie estaba afuera de nuevo. Veía como el sol era tapado poco a poco por los nubarrones que anunciaban un nuevo monzón.

“Regresa, nos vamos”

Pero ignoró este mensaje y siguió observando el horizonte.

“Regresa, En-Vie”

“No” fue su respuesta.

Oyó pasos detrás de él, y cuando volteó a ver vio a En-Dou.

-Regresa, el Endora va a partir.

-No lo haré –dijo desafiante En-Vie- me quedaré aquí.

-No lo permitiré –dijo En-Dou.

-Mi decisión es irrevocable.

En-Dou lo miró atentamente por un rato. Su cerebro sintético formulo el problema y buscó la solución.

-¿Podrías explicar el porqué de tus acciones? –preguntó.

-Durante más de millones de años hemos viajado por la galaxia buscando planetas habitables para perpetuar una civilización. Hemos encontrado pocos, y cuando en estos sembramos el germen para la vida solamente los abandonamos a su suerte sin interesarnos más por él. ¿No has querido saber que ha sido de ellos después de todo este tiempo?

-Nuestro deber es el de sembrar la vida, no velar por ella –dijo En-Dou.

-¿Y cuál es el objetivo entonces si nos olvidamos de lo que hemos hecho hasta ahora? Yo estoy determinado a ver los frutos de nuestro trabajo, al menos en este planeta.

En-Dou analizó la situación. Sabía que sería muy difícil convencer a En-Vie de que abandonara su tonta forma de pensar. A caso tendría que recurrir a la violencia para obligarlo a ceder, pero no quería llegar a este extremo. Y por otra parte sus otros compañeros lo abandonarían también a él si no se apresuraba.

-Haz lo que quieras –dijo En-Dou-, en ese caso te dejaremos aquí y jamás regresaremos. Para proteger nuestro funcionamiento formatearemos nuestra programación y todo rastro de tu existencia en nuestra memoria será borrado, ¿estás de acuerdo con eso?

-Acepto –dijo En-Vie.

Su compañero no dijo nada, solamente dio media vuelta y se marchó.

El Endora despegó y de un solo impulso atravesó la atmosfera dirigiéndose a su próximo destino. Las conexiones neuronales de En-Vie hicieron algo semejante a una sonrisa. De un contenedor sacó varias capsulas que contenían la bacteria germinadora; y ninguno de sus compañeros notó cuando En-Vie sacó ese contenedor de la bodega. Por si acaso también sacó y escondió una unidad móvil blindada; tal vez la iba a ocupar. Además que bajó del servidor del Endora toda la información necesaria para proporcionar la tecnología a la futura civilización.

Se acercó a la orilla de un lago y comenzó a arrojar las capsulas.

-Ahora, a esperar –dijo mientras arrojaba la última- prometo que habrá verdor.

Y esperó, miles de millones de años.

Vio como las primeras formas de vida aparecían en el agua, después algunas de ellas salieron a la superficie y la vida en suelo seco comenzó. Con su unidad móvil blindada logró desviar o destruir asteroides que amenazaran con borrar la primigenia vida en el planeta. Pero esa fue toda su intervención en el desarrollo de la vida, ya que algunos eventos como extinciones -siempre y cuando que o fueran totales-, cambios climáticos extremos y otros eventos eran necesarios para propiciar el surgimiento de nuevas formas de vidas; cada vez más avanzadas y complejas. Así pasó el tiempo hasta que por fin, después de millones de años, surgió la primera especie inteligente capaz de crear una civilización planetaria.

En-Vie estaba sentado en una roca; justo en medio de un campo florido. La civilización había aparecido y ahora se preparaba para explorar el espacio profundo. Su trabajo como Civilizador estaba hecho, ahora podía morir en paz.

Su cuerpo sintético había comenzado a fallar hace unos cientos de años atrás; aunque logró hacerse unas reparaciones ahora el final era inevitable, pero a En-Vie no le importaba. Poco a poco sentía como sus miembros dejaban de responder hasta que sintió que su cerebro
artificial empezaba a fallar.

-Justo en un solsticio de primavera–dijo En-Vie balbuceando.

Y su cerebro se apagó por completo, su cuerpo sin vida se desintegró y se unió al suelo para alimentar a otras formas de vida y formar parte del planeta que él protegió.

Gracias por leer, vagos. :wink:

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Re: Historias primaverales.

Mensaje por Blanc » Vie Mar 23, 2018 5:28 am

Me has hecho investigar un poquito sobre el significado que se le suele dar a la primavera, a primera me costó un poco entender qué tenía que ver toda la segunda historia con la temática que decías, pero ahora entiendo que es por el renacimiento, en este caso de toda la vida en un planeta~ No esperaba toparme una historia así de la primavera, pero tiene bastante sentido.

Me gustaron, como digo, me hicieron aprender una cosita más que no contemplaba, y... Veo que te suelen gustar estos temas de civilizaciones/colonizadores en el espacio, no es tu primera historia que tiene un ambiente algo enfocado en eso, y también me gustó como en la primera historia nos cuentas sobre las otras perspectivas que han habido o pudieron haber de "la primavera"... sacrificios, ofrendas, todas esas cosas que hacían con el fin de renovarse, tanto los seres humanos como sus tierras.

Gracias por compartirlos~
:yay:

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Re: Historias primaverales.

Mensaje por RedStorm » Vie Mar 23, 2018 7:51 am

La primera historia honestamente no me gustó. Casi desde el inicio se me hizo muy predecible, y en cuanto al final me resultó muy chocante como se describe todo muy bonito y perfecto sólo para darle más impacto a un final sangriento (es un truco bastante barato en realidad), y luego concluye todo con las personas ahí moviendo piedras, algo que se me hizo muy anticlimático. Además no tiene mayores referencias estacionales. A pesar de eso, la redacción está bastante buena. (Sólo corrige eso de "eterno siclo").

La segunda historia me gusto más. Al principio también se me hizo predecible, pero lo que si no esperaba es que al final aquél ser terminó aportando el último paso en la formación de su planeta. Igual le podrías agregar más detalles en cuanto a la formación de aquél mundo. La narración también me gustó, es sencilla, menos sobrecargada que la anterior pero más amena.
Imagen
La primera palabra que se me ocurrió fue sueño, mientras dormía.
Se lleva con cuidado la oscuridad de mi corazón.
La segunda palabra fue viento, al que le pido me muestre el camino.
Extiendo mis alas para alcanzar a Dios.
Como si contaran las penas del pasado
las manzanas doradas caen una tras otra.

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Re: Historias primaverales.

Mensaje por nota » Lun Abr 09, 2018 3:46 am

Bien sigamos mi camino hacia el rango de Yuyuko...

Alimento de la tierra: Un buen recordatorio de como las culturas ofrecían sacrificios a la tierra, casi que podía ver en mi mente algunas imágenes de History Chanel, además que en lo último la voz del narrador de la versión en español resono en mi cabeza, no soy alguien tan culto como Akai, y realmente no suelo pensar cuando leo, al menos no de forma muy crítica, pero si, realmente no me sorprendió mucho el final, por algún motivo que desconozco. De todas formas fue bueno a su manera.

Habará Verdor: Algo que podría pasar en un futuro muy distante, claro que sólo es posible si no nos matamos entre nosotros primero (como lucen las cosas para mi, ese futuro ya es imposible) está estuvo bastante interesante, vida artificial que dura lo suficiente para ver evolucionar la vida desde sus inicios? Eso sí está loco, pero genial, protegió la vida hasta que ella sola podía defenderse, como un padre a sus hijos. Cumplió bien su función de entretener.

Buenas historias, seguiré en mi esquina, esperando más cosa que leer.

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