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MensajePublicado: Mié Feb 21, 2018 9:01 am 
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Kedama
Kedama
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Buenas tardes a todos, hoy les traigo uno de mis proyectos mas ambiciosos el cual es una novela (ligera). Trinity Cross no es exactamente una historia nueva en bunbunmaru... antes la habia subido como "Nocturno del Abismo", sin embargo tras algo de tiempo y muchas revisiones la historia ha tomado otra apariencia y otro nombre.

Al ser esta en un formato de novela ligera, trato de hacer las lecturas amenas para el lector promedio asi mismo como busco entretener a aquellos que tienen una especial preferencia por las historias fantasticas que usualmente se pueden encontrar en los animes y otras historias de ese estilo. Ademas como un extra y al puro estilo de las novelas ligeras, cada capitulo (¡o cuando menos eso intentare!) tendra una ilustracion de alguna escena en cuestion dentro de capitulo.

Es proposito mio es el de tambien darle publicidad a varios artistas, ya sea pequeños y grandes, locales y de todas partes del mundo tanto como para enriquecer la historia y la caldiad de esta asi como para devolverles a los artistas que con gran abilidad dan vida a esta historia.

Sin mas preambulo, aqui les dejo esta historia.

ATTE:
Sahuaro

_________________
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Makoto Ichiharu - Rol
Remilia Scarlet - Rol

"Si te dijera que tengo el poder para cambiar el mundo... ¿me seguirias o me detendrias?"


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MensajePublicado: Mié Feb 21, 2018 9:54 am 
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Kedama
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Capítulo 1
Un encuentro inesperado


Aunque aquel día era gris, nublado y ligeramente húmedo, solo se requería la sonrisa de un pequeño niño para iluminar hasta el más pesado ambiente. La risa de ese pequeño llenaba de música aquel parque de diversiones dominado por el ruido de la gente, los espectáculos y los juegos mecánicos. Con alegría avanzaban por entre la muchedumbre, el pequeño niño en hombros de su padre, hacia el puesto de refrigerios.

El infante, alzando los brazos, sentía que podía volar por sobre toda la gente e incluso alcanzar las nubes y hacer aparecer al sol. Con mesura el padre daba pequeños brincos para darle más aire a su hijo el cual dejaba escapar una carcajada con cada uno de estos. Finalmente, tras un corto recorrido, el padre coloco al joven a su lado para juntos esperar su turno y pedir un dulce refrigerio. El pequeño, el cual no dejaba ir de la mano de su padre, volteaba a todos emocionado de vislumbrar cuál sería su nuevo objetivo... que nuevo juego llamaría su atención o que camino les llevaría a encontrar nuevas experiencias.

Sin embargo y a pesar de lo radiante de su mirada, el cielo alrededor de ellos no hacia otra cosa más que ennegrecer más y más... con cada instante aquellos que les rodeaban se vuelven más y más distantes. El pequeño niño es incapaz de ignorar lo que ocurría a su alrededor y voltea a ver su padre mientras jala de su mano. Este solo le mira y le sonríe, totalmente ignorante del cambio que les rodea.

Aquel niño, aun en su inocencia e inexperiencia, puede notar que algo está mal... terriblemente mal. El miedo crece en su semblante a la par que la oscuridad se vuelve más profunda y, entonces, desde esta, una mano retorcida se extiende. El pequeño infante se paraliza aterrado, incapaz de gritar o voltear hacia un lado. La mano se abalanza al frente y se convierte en un brazo, el brazo en un torso y el torso en una figura negra y grotesca. Con su brazo aun extendido, apunta hacia ellos amenazantemente.

El cielo, negro y escarlata, el horizonte, oscuro y pesado. Aquel padre se voltea lentamente y tras notar aquella ominosa presencia, salta sobre su hijo. El pequeño no puede respirar del miedo que le invade... solo puede ver directamente a los ojos rojos que aquella presencia que les mira. Entonces todos se apaga para el joven... puede sentir el pecho de su padre sobre su rostro y finalmente, un terrible y ensordecedor estruendo.

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- ¡Ah!

La alarma del despertador me despierta de mi incomodo sueño de manera súbita y violenta. Mi corazón pesa tanto por lo agitado que se encuentra como por aquella pesadilla que no me dejo dormir bien. Agotado, dejo caer mi rostro sobre mis manos a la par que trato de recuperar tanto mi calma como mi aliento... no he hecho más que despertar y ya estoy cansado de este día, cielos. Volteo a ver el despertador con ojos cansados, las 7 de la mañana.

- Maldición, olvide quitar la alarma...

Normalmente esta sería mi hora de levantarme, arreglarme, desayunar e irme a clases, pero hoy no tengo que. Aaah... ahora tengo que explicarle a mi madre porque me han suspendido de nuevo. Agobiado por el regaño que está por venir nuevamente me dejo caer sobre la cama, ojos pegados en el techo. Ya no puedo conciliar el sueño por hoy, mi mente y mi corazón están totalmente enfocados en aquel desagradable sueño que desde hace ya años arruina mis noches. Al voltear a ver mi reloj para distraerme recuerdo por qué tengo tan viva esta imagen. Aunque sigo desganado y sin energías, logro levantarme de la cama y ponerme en marcha hacia la cocina. Si vamos a comenzar mal el día, bien podemos darle prisa al asunto.

- Es cierto... mañana ya se cumple otro año.

Por unos momentos lo había olvidado, entre recién despertar y el shock producto de aquella pesadilla, no recordaba que mañana es el aniversario de la muerte de mi padre. Ya han pasado... ¿cuantos años?... ah, sí, 8 años desde aquel día y aun así no hay día alguno desde entonces en que no deje de pensar en él y en lo que ocurrió.

- Vahn, ¿qué haces?, vístete de una vez o llegaras tarde a la escuela.

Mi madre se encuentra sentada en el comedor tomando una humeante taza de café y junto a ella, el periódico con las noticias del día. Sin prestarle mucha atención a su comentario avanzo directo a la alacena y tomo una caja de cereal, después al refrigerador por el cartón de leche y finalmente por el plato y cuchara. Tomando asiento frente a ella me sirvo mi desayuno y comienzo comer. Mi madre me observa cuidadosamente todo este tiempo y sin que yo diga nada, ella rompe el hielo.

- Es extremadamente raro verte desayunar con tanta calma... por favor, no me digas que te suspendieron de nuevo.
- Muy bien, no te lo diré entonces.
- ¡Por el amor de dios Vahn, no puedes seguir así! - Para este punto, a mi madre ya no le da rabia enterarse que fui suspendido de clases. Simplemente se lleva la mano al rostro y se talla los ojos. - ¿Ahora porque fue?
- Porque golpeé a unos abusivos que estaban instigando a unos de primer grado.
- ¡Vahn, con esta van 3 en el semestre y 7 en al año!, ¿Que diría tu padre si te viera así?
- ¡Diría que hay que hacer lo correcto!

Por unos instantes mi madre y yo nos miramos fijamente a los ojos. Sin querer deje que mi voz subiera de tono como en volumen.

- Por el amor de dios Vahn, no otra vez con lo mismo, ¿acaso crees tú que es lo correcto ser suspendido de clases?
- ¿Qué quieres que haga? ¿Que ignore las injusticias que ocurren frente a mí? ¡Papá jamás permitió que algo así pasara!
- Vahn, hay autoridades para eso...
- ¡Si ese asesino pudo salir campante de prisión, que esperanzas tengo de que un abusivo cualquiera siquiera salga con algo más que una pequeña advertencia!
- Vahn...

Visiblemente molesto y ya sin ningún rastro de apetito en mí, me pongo de pie y salgo con paso apresurado de la cocina con rumbo a la puerta principal. Puedo escuchar a mi madre gritando mi nombre detrás de mi sin embargo no estoy dispuesto a quedarme a pelear. La mera mención de papá siempre trae estos problemas entre nosotros...

Sin siquiera voltear hacia atrás, tomo mi mochila y azoto la puerta detrás de mi a la par que acelero el paso, no volteare la mirada por el resto de este día, la escuela, mi madre, mis problemas... ¡apenas va comenzando y ya estoy enfadado de todo por hoy!

Molesto y sin un rumbo fijo, trato de pensar que hacer... no me estoy escapando de casa, solo estoy sacándole la vuelta a tener que pelearme con mi mamá nuevamente por estas tonterías de la escuela. Finalmente a una buena distancia de mi hogar aligero mi ritmo, mas sin embargo la molestia aún persiste en mi cabeza y corazón y supura por todo mi semblante... sus palabras aun están al rojo vivo en mi mente.

- Dejarlo en manos de las autoridades, hah, si claro...

La sola idea me da repulsión. De aquí a que se les informe ya será muy tarde, habrán hecho su daño y peor aún, ¿cuándo realmente pagan por sus crímenes? Llegue a la horrible realización de que el sistema protege a aquellos que cometen crímenes por más atroces que sea. Siempre habrá una ley, o peor aún, ¡alguien que se burle de la justicia y haga lo que plazca con ella! Qué más quisiera yo que creer que la justicia es ciega como lo creía papá.

A pesar de seguir molesto, trato de distraerme de mis propios pensamientos viendo que puedo hacer con mi tiempo. Ugh, todos mis amigos están ocupados con la escuela a estas horas y con el dinero que traigo no podre matar mucho tiempo en la arcadia. Frustrado, sigo sin poder quitarme de la cabeza lo que ocurrió en la casa. Desde aquella pesadilla a la pelea con mamá, parece que siempre que se aproximan estas fechas mi ánimo se cae hasta el suelo... solamente mi papá sabia como levantarme… Mmm. Volteando a ver el reloj veo que todavía falta un buen rato antes del mediodía. Usualmente no suelo ir a verlo así, solo y mal humorado; además de que planeaba ir mañana, sin embargo, en estos momentos siento que a quien más necesito ver es a él.

Al demonio todo. Sin nada que hacer ni perder finalmente me decido. No me toma mucho llegar a la parada del camión y tampoco el que este pase. Lo que si tomara un poco de tiempo es llegar hasta las afueras de la ciudad.

Mientras el camión avanza con ritmo casi hipnótico, miro por fuera de la ventana con la intención de que mi semblante se pierda entre las nubes y el horizonte. Mi mente no puede evitar nuevamente divagar a aquello que la mantuvo ocupada desde la mañana. Trato de recordar desde cuando tengo este problema con mi madre...

Creo que todo comenzó cuando escuche a mi papá decir por primera vez “hay que hacer lo correcto”. El, bajo cualquier motivo, razón o circunstancia siempre hablaba de hacer lo correcto, de hacer lo justo. Aún recuerdo cuando me subí a su patrulla, cuando me prestaba su placa de policía y jugaba conmigo que, a pesar de él ser policía, asumía el rol de ladrón para dejarme a mi ser el héroe de la historia. Aunque había muchas instancias donde no podía verlo o no podía dedicarme tiempo por su trabajo, cuando podía estar conmigo siempre lo aprovechaba al máximo, al punto que incluso hoy en día, 8 años después, aún recuerdo a la perfección la mayoría de nuestro tiempo juntos.

Sin embargo, así como lo bueno también recuerdo todo lo malo... la presión de su trabajo, las preocupaciones constantes de mi madre... su muerte... y en especial el día que no se le hizo justicia. Heh... es lo más estúpido... mi padre no hizo mas que cumplir la ley, hacer lo correcto de principio a fin y por eso todo lo que consiguió fue enemigos. ¿Qué clase de mundo es este dónde por hacer el bien, tu recompensa es una muerte injusta y una traición igual de inicuo?

Mi papá murió asesinado por aquellos a quienes buscaba incriminar por corrupción y peor aún... a pesar de haber capturado a su asesino, este fue liberado. Ah pesar de mi tristeza y dolor, me arme de valor a mi corta edad para invocar aquella justicia que mi padre tanto celebraba y buscaba... ¿pero que es la palabra de un niño contra la de una institución corrupta? Desde ese momento me es imposible depositar mi confianza en que otros hagan justicia para uno.

Conforme llegamos a las afueras de un pequeño pueblo, aquel en el que mi papá nació, alzo la mirada para ver calcular que tanto faltara para tener que pedir mi bajada.

- ¿Mmm?...

Al ojear el camión noto que uno de los pasajeros me observa detenidamente. Me preocupa más el notar que a pesar de que cruzamos nuestras vistas el no aparta la suya si no hasta después de unos largos e incomodos segundos, a diferencia del resto de los pasajeros que no parecen prestar atención a nada mas que a sí mismos. No es hasta que el camionero habla en voz alta la parada que pongo los pies en la tierra. Apresurado, tomo mis cosas y camino hasta la puerta, no sin antes volver a voltear hacia aquel hombre... por debajo de su viejo sombrero y encima de su holgada y grisácea gabardina puedo ver sus ojos nuevamente fijos en mí. Un mal presentimiento me hace tiritar.

Sin perder un instante más, abandono el camión y este comienza a avanzar tan pronto lo hago. Trato de no prestar atención sin embargo y de reojo puedo aun verle, cuan pronto el camión se me adelanta, como aquel hombre continúa observándome por la ventana... sus ojos me traen un horrible sentimiento, uno que quisiera olvidar. Aquella misma mirada, igual de vacía a la de aquel asesino maldito.

Mi corazón se acelera con tan solo el recuerdo... aún estoy muy alterado y agitado, odio que siempre ocurre esto por estas fechas. Simplemente no puedo controlar mis propios sentimientos cuando de mi padre o de aquel bastardo de trata. Llevándome la mano al costado derecho de mi rostro, trato de sacudirme el pensamiento, no puedo mostrarme así de mal frente a mi papá, especialmente ahorita que estoy tan cerca. Incluso desde aquí ya puedo ver el portón principal del cementerio.

El gris de las lapidas se perdería fácilmente entre el gris del cielo si no fuese por la gran cantidad de árboles que acogen el cementerio, mas aun la humedad del ambiente les da un hermoso lustre verde a las frondosas copas. Es una lástima que nadie este alrededor para apreciar tan peculiar belleza. Es raro que un cementerio traiga tal paz... desearía no fuese el caso, así no tendría que siquiera venir aquí.

Conforme avanzo por el amplio camino de roca y concreto, caigo en cuenta que esta es la primera vez que vengo por mi propia cuenta, mas aun en un día que no es su aniversario. Normalmente siempre vengo con mamá para ambos limpiar su tumba y darle nuestro respeto. Recuerdo que siempre que venimos hay un pequeño ramo de flores frescas sobre su tumba. Siempre me he preguntado quien será quien las pone, ¿algún amigo de mi papá? Familiar no puede ser, fuera de nosotros 2, no tenemos otro pariente que viva en el pueblo o en alguna ciudad cercana.

Conforme acorto la distancia, puedo ver a la distancia finalmente la lápida de mi padre, sencilla y simple, de igual manera a como él era. Sin embargo...

- ¿Eh... quien esta ahí?

Para mi sorpresa parece haber alguien justo frente la tumba. Una figura se encuentra hincada con las manos frente al rostro, palmas encontradas. Me detengo para ver de quien se trata mas desde esta distancia no puedo distinguirle concretamente el rostro o sus facciones. Lo único aparente es su largo cabello de un color tan negro como el plumaje de un cuervo. Sobre su cuerpo parece llevar lo que parece ser una holgada capa la cual le cubre casi todo el cuerpo con excepción de la cabeza y las manos. Lo que si logro distinguir claramente es el ramo de flores que se encuentra junto a esta persona... ¿será acaso esta la persona que año con año viene a dejar las flores para mi papá?

- Uhm... buenos días
- ¿Eh...?
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Tras juntar el valor finalmente me acerco y encaro a esta persona. Al oír mi voz esta se sobresalta ligeramente y gira de manera rápida pero calmada su rostro hacia mí. No le había distinguido desde la distancia pero ahora que estábamos solo a metros de distancia podía verla claramente como el sol ante la noche. Era una mujer, hermosa y de apariencia delicada, como una bella flor radiante en un claro oscuro e inhóspito. Sus ojos eran de un color dorado y hacían un contraste hipnótico con el blanco de su piel y el negro de sus lacios cabellos. Sus facciones son suaves y de apariencia jovial, no parece tener más de 20 años, quizá incluso mi edad.

- Aah… Uhm…

Por unos instantes me vi falto de palabras, su rostro me tomo totalmente por sorpresa… mas que nada porque, repentinamente. un sentimiento de nostalgia me golpea por detrás de la cabeza. Como una remembranza incompleta o un deja vu efímero.

- Discúlpame, ya estaba por retirarme.
- Ah, ¡n-no! Digo... - La joven rápidamente se pone de pie a la par que se acomoda su gabardina y arregla su cabello dentro de este. - No tienes que irte, me disculpo si te sorprendí. Soy Vahn Loreher... su hijo, heh.

Extiendo mi mano hacia la chica para ayudarle a levantarse, la cual solo me observa con sus enigmáticos ojos dorados... cielos, no puedo quitármelos de la cabeza. ¿Acaso me estoy enamorando? No me culparía, hehehe... es hermosa... ¡pero dios mío!, en un cementerio y frente a la tumba de mi padre!, ¡qué falta de tacto el mío y cruel giro del destino! Aunque siento que hay algo mas, quizá no es eso, este sentimiento es mas de melancolía, amargo y dulce, mas que simplemente dulce como suele ser el amor. Algo en sus ojos me recuerda a él. No sé porque, pero no me siento ajeno a este sentimiento.

- ¿Estás bien? Tienes la cara roja y la mirada perdida...
- ¡Aaah!, no no, ¡digo!, ¡sí! Estoy bien, hahaha.
- Ya veo. No tienes de que preocuparte Vahn. Solo pago mis respetos hacia tu padre.
- ¿Conociste a mi padre?

¿Ella conoce mi nombre? Y no solo eso, a mi papá también por lo visto. Aquella chica abre los ojos ligeramente tras escuchar mi pregunta, a lo cual simplemente se sonríe. Puedo notar algo extraño en esa sonrisa; Es hermosa, pero ¿es eso acaso un dejo de tristeza?

- ¿No recuerdas quien...? - por un instante se calla, ve la tumba de mi padre y entonces me vuelve a ver, nuevamente con una sonrisa melancólica. - Discúlpame, ya es tarde. Me tengo que ir.
- ¿Eh? P-pero...

Sin decir ni una sola palabra mas ni dando oportunidad a hacer alguna de mi parte, aquella chica comienza a caminar a lo largo del camino, dejándome todo un coctel de sentimientos y dudas. ¿Cuál es su nombre?, ¿Es ella quien año con año deja las flores?, ¿Acaso... nos hemos visto antes?

Que patético... todo lo que pude hacer fue observar cómo se alejaba y se perdía a lo largo del camino. No sé si fue el impacto que me causo su belleza o el extraño sentimiento de nostalgia que me llena lo que hizo que no pudiese abrir la boca ni dar un paso, pero bueno, algo mas que agregar a mi larga lista de arrepentimientos.

- Aaaaagh...

Molesto de tanto haberle dejado ir sin siquiera preguntarle su nombre y aun con todos mis sentimientos arremolinados, me llevo la mano al rostro y me tallo la frente, apenado. Ganas de golpearme la cabeza no me faltan.

- No te rías de mi papá, ya sabes que nunca he sido bueno con las chicas. - Sin mas que hacer, me volteo para verle... - ¿Como has estado papá?, Ya sé que es muy pronto y que mamá no viene conmigo, pero realmente necesitaba verte.

Es un poco raro hablarle a su tumba como si él estuviese aquí, pero para mí ya esto se ha convertido en algo de cada año. Esta es mi única oportunidad de poder contarle todo lo que ha pasado durante el año de frente. Él ya sabe cuántos problemas he tenido en la escuela por mis pleitos y aunque nunca me ha respondido... yo sé... quiero pensar que el estaría de acuerdo conmigo.

Dejándome caer junto a un árbol que está a la derecha de la lápida, me recuesto y comienzo a platicarle todo lo que ha pasado, como me he sentido, como ha estado mamá y... lo que paso con aquella chica que acababa de conocer. Le hablo de como por proteger a un compañero de clases termine suspendido otra vez y como nuevamente me pelee con mamá por eso. El no hace otra cosa mas que escucharme y eso es lo único que necesito.

El tiempo pasa y el único sonido que se escucha en el cementerio es el de mi voz y el ocasional canto de algún ave. La tenue brisa de otoño acaricia mi rostro y se roba de mi boca un pequeño bostezo a la par que hago una pausa de mi unilateral conversación. Cansado, volteo a ver las flores que dejo aquella muchacha... no me queda duda, son las mismas que año a año aparecen frente a la tumba. Sin falta ella ha venido todos los años a dejarlas.

- Oye papá, ¿tú sabes quién era aquella chica? Ella parecía conocerte y... honestamente, en cuanto la vi algo dentro de mi cabeza pareció encenderse. No sé porque, pero era como si ya conociera esos ojos dorados de ella... Aaauuhh... supongo que ya será... el próximo año cuando la... vea...

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La lluvia caía incesante y de manera monótona, ahogando el llanto de un pequeño niño cuyo mundo se derrumbaba. El chistar de las gotas era suficiente para opacarle mas no lo suficiente para silenciar de manera discreta las decenas de voces que llenaban a suspiros aquella amplia sala.

“¿Aún no han atrapado al asesino?”, “Ya le decía yo que no se metiera con esa gente mas nunca supo no meter las narices donde no le importaba” “Es una tristeza que los hombres buenos mueran así”

Cada murmullo era como una navaja para el pequeño niño que Moria por dentro, el hecho de tratar de comprender que su padre ya no estaría mas junto a él era suficiente para quebrantar su espíritu, sin embargo, la realización de que el fuese la razón por la que murió hacía que muriese en vida. Con cada palabra que involuntariamente escuchaba, una lagrima mas pesada que la anterior le acompañaba.

Al fondo de aquella lúgubre congregación se encontraba, en una caja pesada de metal y seda, el cuerpo exánime de quien por toda una vida fue su super héroe, su mejor amigo y maestro de la vida. Aquel hombre que por años y años le enseño a lo que para él era una verdad absoluta… ser justo. Sin embargo, ese día no reino la justicia ni abría de gobernar en los años que le seguirían. Su cuerpo era ahora, junto con esa caja que le envolvía, un testamento a la ironía y aquel niño lo sabía.

Solo una idea atravesaba su cabeza, “no es justo”, es era lo que su mente gritaba y lo que sus lágrimas expresaban de manera silenciosa. La gente no comprendía… le pasaban de largo y otros le daban un vacío pésame. La gran mayoría de desconocidos que cruzaba aquella puerta de metal solo se paseaban y hablaban entre ellos e incluso algunos se sonreían.

Ante tales compañías era imposible sentirse abandonado. Él se encontraba solo… su madre se encontraba sola… hasta que un hombre apareció.

Vestido casi totalmente de negro, solo contrastado por el blanco de su camisa, las puntas de descoloridas de su cabello y las blancas arrugas de su rostro, el hombre avanzo de manera lenta y solemne por entre la gente. Muchos no le prestaron atención ni a él ni a la niña de negro que venía agarrada de su mano. Aquel niño sollozante por su parte fallo en siquiera notarles por estar hundido aun entre sus propias lágrimas, y así hubiese continuado de no haber sido por sentir, de manera repentina, el peso de una mano sobre su cabello el cual lentamente le acaricio de una manera familiar y melancólica. Al alzar la mirada, a pesar de las lágrimas, pudo ver el rostro cálido de aquel hombre bastante mayor...

No hubo palabras, no dijo nada, solo le sonrió de manera agridulce y comprensiva. El infante, aun entre sollozos erráticos, solo le pudo devolver la mirada. Tras nuevamente acariciarle levemente sus cabellos, el hombre se siguió hacia donde yacía aquella pesada caja de metal. El niño bajo la mirada y fue cuando sus ojos se encontraron con los de ella... aquella niña cuyo cabello negro contrastaba con el blanco de su rostro y el dorado de sus ojos. El joven al verla sintió quebrarse nuevamente pero sus lágrimas fueron detenidas por la sorpresa de verse abrazado por aquella niña. Podía sentir la fuerza de su sincero abrazo, el calor de compartir su dolor...

- Se muy bien que tanto duele... ya no tienes que sufrir solo. Yo estaré aquí.

Sus suaves palabras cual susurro resonaron en su oído, mas no se limitaron solo ahí, comenzando por su oído pasaron a resonar por todo el pasillo y finalmente haciendo un poderoso eco que ahogo hasta el caer de la lluvia. Fue entonces cuando aquel niño lo comprendió.

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- ¿Eh?...

Un sueño como no había tenido con anterioridad. Estaba tan acostumbrado a las pesadillas que, sin estar seguro de porque, algo diferente a estas me traía gran desconcierto. No desperté de golpe pero lo diferente del sueño hace que este igual de agitado... las diferencias continúan, no solo no fue la misma pesadilla de siempre si no que también podía recordarle. Aquella niña era la misma, aquel cabello negro como la noche, su voz y más aún, sus ojos dorados. No solo era conocida de mi padre si no también mía. Aun no puedo recordar bien los detalles como su nombre, de donde y como la conocí, pero ahora estoy seguro de cuando menos una cosa... yo ya la conocía desde pequeño.

No me había percatado inmediatamente pero el sol ya comenzaba a caer, el frio creciente y los colores violetas y grises mas marcados del ambiente lo denotaban. Ni me di cuenta cuando comencé a cabecear de sueño pero fácilmente una hora y media a 3 debieron de haber pasado tras prestar atención a mi alrededor. Un cementerio es de por sí ya bastante desolado, sin embargo, un cementerio cerca del ocaso definitivamente vive a su reputación de tenebroso. Personalmente eso no es lo que me preocupa, eso no es nada comparado con el pleito que tendré con mi madre si llego demasiado tarde, especialmente tras haberme ido como lo hice.

Aun sin haberme desperezado del todo, me pongo de pie y me preparo para finalmente regresar mas aun no me puedo quitar de la cabeza aquel sueño, a aquella chica. Sus ojos aun están fuertemente marcados en mi memoria. Quisiera poder recordar su nombre, de donde es, como y cuando nos conocimos.

- bueno... supongo tendré otra oportunidad el próximo año, ¿no es así papá? - Con una última sonrisa me despido de él, agradeciéndole haberme dado la oportunidad de encontrarla y de haberme traído aunque fuese un poco de calma a mi ser. - Deséame suerte para la próxima vez que la vea, ¿sí? Nos vemos, papá.

Lleno de amargura, pongo mi mano sobre la lápida y me despido. Mañana se cumple otro año, pero esta culpa y tristeza que por años me ha carcomido siempre crece hasta el día en que nuevamente le veo. No sé si el este feliz de que me pelee constantemente, no lo creo. Sin embargo creo que si estaría feliz de que aun a pesar de todo este tiempo, realmente pienso que hacer lo correcto es, valga la redundancia, lo correcto.

Llevándome las manos a los bolsillos y dejando escapar un último suspiro, finalmente me pongo en camino y retomando la vereda principal, avanzo en dirección del camino principal para finalmente llegar al portón y tomar el camión de regreso a la ciudad. Mi mente comienza a pensar en que tendré que decirle a mi mamá en cuanto llegue ya que seguramente estará muy molesta conmigo por haberme ido de la casa y, peor aún, por haber sido suspendido. Mi monologo interno no dura mucho antes de que algo mas atrape mi atención, un hombre se encuentra parado a unos cuantos metros de distancia viendo en dirección hacia mí; se encuentra totalmente cubierto por una gabardina y un sombrero le cubre la tenue luz que aún queda de este día. Su repentina aparición es ominosa y más aún lo es su apariencia y el cómo simplemente se encuentra ahí, parado sin hacer nada. Un horrible sentimiento de peligro me inunda a la par que me detengo en seco... un sentimiento que ya había sentido hoy, solo hace horas atrás.

Aquel hombre era el mismo que había visto en el camión, la mismas ropas y la misma horrible sensación. Por alguna razón me había seguido hasta aquí, de eso no me quedaba duda. Algo quería conmigo y no era casualidad que nos encontráramos de nuevo aquí, en esta situación.

- ¿¡Que quieres!?

Ya no oculte mi molestia pero si mi preocupación. No podía distinguir nada claro de él fuera de su imponente figura. El tipo era un tanto mas alto que yo al igual que corpulento, sin embargo, ya he derribado en el pasado a brabucones más grandes. Ah pesar de que ya expresivamente le grite a su persona, aquel sujeto no se inmuta, todo lo que hace es levantar ligeramente el rostro y finalmente nuestras miradas se encuentran. Al verle los ojos mis instintos se disparan... ¡algo muy dentro de mí me grita que corra como nunca antes lo he hecho!

Sus ojos son profundos y oscuros, una sensación de vacío me sobrecoge con cada instante que mantengo la mirada sobre él, como si succionara de mi cuerpo mi vida y mi alma a través de solo sus ojos. Sin darme cuenta doy un paso para atrás...

- Heh, tienes miedo... si... - Finalmente rompe el silencio con una voz áspera, profunda y retorcida. - Sabia sería un manjar en cuanto te vi, ese miedo... sazona perfectamente todo ese coraje y culpa. ¿Por cuánto tiempo lo has acumulado y añejado? Hahaha...

Sus palabras no tenían sentido y eso solo hacía que me preocupara mas. Sus intenciones no eran claras pero definitivamente eran mas que aparentes... y no eran nada buenas.

- ¡Me daré un festín con tu carne y sangre!

Tras decir eso con la voz mas distorsionada que en vida había escuchado, aquel sujeto finalmente dio un paso adelante a lo cual yo respondí dando otro hacia atrás. De la nada el sujeto alzo los brazos y asustado, trato de girarme y correr, pero cual estúpido tropiezo con mis propios pies y caigo de espaldas. Espantado, solo trato ponerme de pie y levanto mis manos para hacer mi mejor esfuerzo en repelerle...

*Bang*

A la par que el corpulento hombre se detiene frente a mí, un peculiar sonido nos envuelve, un sonido que yo conozco bien. Un arma de fuego siendo disparada, pero no cualquiera... una con silenciador. Sorprendido, me quedo totalmente quieto mientras evaluó la situación... yo estoy bien, sin rasguño fuera del de la caída; aquel hombre está totalmente quieto, pero por detrás de el veo algo. Torpemente me ladeo para ver qué es y cual no es mi sorpresa al verle ahí, frente a mí y detrás de él, a aquella chica que en sueños había finalmente reconocido. A solo unos metros por detrás, ella se encontraba con el brazo extendido y una pistola humeante en mano. ¡Ella le había disparado! No tenía palabras, estaba simplemente en shock por todo lo que estaba pasando.

- Aléjate de él, demonio...

Sus palabras fueron cortas pero increíblemente tajantes. ¿Demonio? ¿Se está refiriendo a él?

- ¿L-le disparaste?... - finalmente me pude poner de pie, mi cerebro finalmente comienza a procesar todo lo que ha estado ocurriendo. En el suelo, a los pies del sujeto se encontraba un pequeño charco de sangre el cual crecía mas y mas con la sangre que caía de sus ropas ensangrentadas. - ¡Oh por dios!... ¡necesitamos hablar a una ambulancia!
- ¡¡No te le acerques!!

Antes de que pudiese hacer algo, la chica corrió hacia mí y de un impresionante salto le cruzo y se interpuso entre nosotros. ¡¿Pero qué?!, ¿qué está pasando aquí?

- ¿Estás bien?
- ¿Que? - al principio no entendí su pregunta... ella estaba preocupada por mí, su rostro lleno de seriedad. - S... sí, y-yo estoy bien... pero el
- ¡Aaah, gracias al cielo! - su expresión se suavizo increíblemente ante la realización de que me encontraba sin daño alguno. Antes de que pudiese hablar de aquel hombre, ella extendió ambas manos, una hacia mí, colocándola en mi pecho y apartándome; y otra extendida con pistola en mano hacia él, lista para disparar nuevamente.
- ¿¡Que haces!?, ¡necesitamos llevarlo a un hospital!
- Un hospital es el último lugar al que quisieras llevar a una bestia como el... míralo bien...

Nada de lo que estaba pasando tenía sentido, aquel hombre se encontraba desangrándose a muerte y, aunque no me gustara la idea de acercármele, no era correcto dejarle en semejante situación. O eso justamente pensaba hasta que de la nada, se comenzó a retorcer. Enderezando su espalda, aquel sujeto comenzó a hacer horribles sonidos como si todos los huesos de su cuerpo tronaran ante los violentos movimientos que le veía hacer. Finalmente, aquella horrible sinfonía termino con un ligero tic metálico. A sus pies se encontraba una bala plateada, parcialmente ensangrentada. Espera... ¿acaso esa era la bala que ella le había disparado?... pero que...

- Exorcista bastarda... interponiéndote... ¡bien, tu serás el entremés de mi plato fuerte!

Habiendo dicho eso, el hombre comenzó a convulsionar a la par que, de manera increíblemente grotesca su piel se estiraba y agrietaba. Mis ojos se abrieron de par en par ante lo que presenciaba. El tipo ya era de por si alto pero con cada segundo que pasaba este se erguía aún mas y mas. Su piel se encontraba toda estirada como si de plástico derretido se tratara y cual papel, se agrietaba y desprendía, cayendo al suelo, dejando en su lugar una coraza de apariencia dura como el cuero y rojiza como la sangre. Sus extremidades finalmente libres de la cobertura que les envolvía se extendieron como largas ramas de árbol y gruesos dedos que terminaban con puntiagudas garras se sacudían de manera violenta y enfermiza. En donde una vez se encontraba su cabeza ahora se erguían protuberantes cuernos que crecían mas y mas y por debajo de estos, un par de pequeños ojos fijos en mi… sus pupilas brillaban con una intensidad abrasadora, como ver directamente al sol. Era casi hipnótico, pero más aún, desolador.

Con un horrible y ahogado rugido, aquel monstruo se terminó de alzar… de medir casi dos metros, paso a medir otro más. Aquella “cosa” extendió sus brazos y abrió sus manos, ahora convertidas en letales zarpas coronadas por garras cual cuchillas. De por entre los puntiagudos dientes que tapaban la mayoría de su boca brotaba y caían al suelo grandes gotas de un líquido espeso y nauseabundo… todo mientras me seguía viendo con esos fulminantes ojos retorcidos que hacían sentir como que le succionaba el espíritu a uno.

- ¿Que… que demonios es eso? – Me faltaban las palabras para expresarme, para poder siquiera tratar de convencerme de que, fuese lo que fuese que se encontraba frente a mis ojos ahora, era real. Esto tenía que ser un sueño… o mas bien una pesadilla. Aquella chica tomo un paso al frente y metiendo su mano dentro de su capa, saco otra pistola, ahora armada con un arma en cada mano. Sin siquiera titubear ni chistar, dijo de manera totalmente seria.

- Justamente es eso … un demonio.


****
Fin del Capitulo 1

Creditos para los artistas involucrados, quiero agradecer enormemente a ambas por su apoyo e increible talento, ambas han sido increibles para trabajar y espero poder seguir haciendolo con ellas. Les recomiendo ampliamente visitar las paginas de ambas y darse una vuelta por cada una. ¡Son chicas muy talentosas y entretenidas!

Ilustracion: Aliz
https://aliztd.deviantart.com/
https://www.facebook.com/Alizlazukulenta/

Portada: Nekuromi
https://nekuromii.deviantart.com/
https://www.facebook.com/nekuromi/

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Makoto Ichiharu - Rol
Remilia Scarlet - Rol

"Si te dijera que tengo el poder para cambiar el mundo... ¿me seguirias o me detendrias?"


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