Bunbunmaru Foros

Comunidad de Touhou de habla hispana
Fecha actual Sab Ene 20, 2018 12:57 pm

Todos los horarios son UTC




Nuevo tema  Responder al tema  [ 11 mensajes ]  Ir a la página 1 2 Siguiente
Autor Mensaje
MensajePublicado: Mar Dic 19, 2017 4:56 am 
Desconectado
Kedama
Kedama
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Oct 31, 2017 2:37 am
Mensajes: 34
Cash on hand: Cerrado
Participant x 1
Hola vagos. Pues mi mente latosa no tiene nada mejor que pensar más que historias medio locas.

Humm, para emepzar esta es del tipo sci-fi, como me gustan. Les dejo lo que sería el capítulo introductorio.

Capítulo 1.
[+] spoiler
-¿Susy? ¿Estás ahí?

Sin respuesta, pero sabía que eventualmente la encontraría.

Recorría el largo pasillo con ventanales opacos que dejaban pasar una luz muy difusa provocando una sensación enclaustramiento que de alguna forma la hacía sentir cómoda. El eco de sus pasos moría entre las paredes tapizadas a la antigua. Retratos de personas que ellas jamás conocieron adornaban el pasillo a todo lo largo. Hombres y mujeres de edad avanzada miraban al vacio como si las imágenes quisieran ver a través de sus paredes al percatarse que las habitantes actuales no les prestaban ninguna atención.

-¿Susy? ¡Responde! -dijo alzando la voz.

Llegó a la biblioteca y justamente sobre un mullido sillón yacía recostada la persona que tal vez estaba buscando.

-Oye, cuando te hablo respóndeme ¿entiendes? -dijo con un reproche la buscadora llevándose las manos a la cintura.

-Emilia -dijo con un susurro la floja del sillón.

Emilia se acercó a Susana.

Recostada sobre el sillón con un brazo colgando y la mirada vacia dirigida hacia el techo daba la apariencia de que estaba muriendo.

-¿Susy? ¿Te pasa algo? -preguntó Emilia al ver a su amiga de esa forma.

-Acercáte -dijo en un hilo de voz que apenas y se escuchó.

Emilia se acercó y por un impulso le colocó la mano en la frente para ver si no tenía fiebre.

-¿Qué te pasa?

Susana dirigió lentamente la mirada hacia Emilia y su pecho dejó escapar un gemido.

-Estoy, ¡muy aburrida!

Emilia suspiró y a continuación tomó del brazo a la otra chica y jalándolo la obligó a levantarse.

-Oh vamos -dijo Susana en protesta- estaba tan bien en ese sillón.

-Debemos darle mantenimiento al cuarto de máquinas -dijo Emilia mientras jalaba a su amiga- recuerda que si se descompone tendremos problemas.

-¿Qué problemas? -preguntó Susana.

-No lo sé -respondió Emilia- pero debemos hacerlo.

-Está bien.

Y las dos fueron al cuarto de máquinas.
Pasaron las horas revisando y dándole mantenimiento a la maquinaria. Sistemas de calefacción, filtrado de aire, purificación de agua, todo lo necesario para que una casa funcionara de forma correcta.

Ellas vivían en un lugar muy amplio lleno de cuartos amueblados, una biblioteca, zona de aseo y recamara; aunque solo había una y era de ellas.

Había muchas cosas que eran peculiares de este lugar. Como el hecho de que las ventanas siempre estaban opacas. No estaban sucias porque varias veces Emilia y Susana las habían limpiado pero sin conseguir aclararlas un poco. Pronto le restaron importancia a este hecho y se dedicaron a seguir con sus vidas diarias.

Su rutina de todos los días constaba en levantarse, recorrer La Casa en busca de alguna novedad y dedicarse a lo que les interesara en ese día. Esta vez Emilia se había dado cuenta de la baja calidad del aire y de que el agua potable no estaba a la altura de sus exigencias. Por eso se dedicaron al mantenimiento. Una vez acabado cada quien se dedicó a lo suyo. Emilia a patrullar los pasillos y Susana regresó a la comodidad del sillón.

En su caminata Emilia pasó frente a "La Puerta". Así le decían a la única puerta de toda la instancia que no podían abrir. Varias veces jalaron y empujaron las hojas pero no cedían. La Puerta era inamovible. Y a ellas no les importó mucho que digamos. "Si no se abre es porque de seguro quiere estar cerrada" dijo Susana alguna vez y a Emilia le bastó esa respuesta.

Llegó a la biblioteca donde estaba Susana. Ya no estaba recostada, ahora se había incorporado y leía un libro mientras un brazo le colgaba por un extremo del sillón y ella tenía sus piernas cruzadas. El hecho de que se hubiera puesto a leer significaba un gran avance para alguien tan floja como ella. Las dos vestían igual, usando una ropa semejante a los uniformes escolares, pero ellas no iban a la escuela; hasta donde sabían, de hecho jamás habían salido fuera de La Casa, no sabían le razón pero no les interesaba mucho saberla.
Emilia tomó un libro al azar de los estantes y se sentó junto a su amiga. Pasaba las páginas de forma aleatoria, leyendo cualquier párrafo con desinterés. No leía lo hacía por diversión o por obligación. Ni siquiera ella sabía por qué debía leer y la verdad no le importaba, solo miraba las letras y ya.

Sin que se diera cuenta Susana había dejado de leer y la observaba atentamente. Admiraba ese cabello castaño que le bajaba hasta los hombros, cada vez que movía la cabeza el ondulado de su cabellera se movía al unísono en un efecto que deslumbraba a Susana.

-¿Qué lees? -le preguntó acercándose a ella.

-El Lobo Estepario -le respondió Emilia.

-Oh, yo no he leído.

-Uhm, es filosófico, trata acerca de un hombre que está descontento consigo mismo y con su sociedad. Alguien que siente que no pertenece a ese mundo.

-Uhmm, vaya -dijo Susana con un interés tan fingido que ni vergüenza sentía.

Emilia siguió leyendo sin importar las distracciones, como el hecho de que Susana estuviera soplándole suavemente en la oreja. Los ojos de Emilia seguían recorriendo los renglones mientras la lengua de su amiga hacia lo mismo con su oreja. Primero el contorno de este órgano sensorial, después pasó a todo lo largo del cuello. Emilia dejó de leer, pero aun sostenía el libro el cual cayó al suelo cuando Susana usó el peso de su cuerpo para hacer que su querida compañera se recostara en el sillón; acto seguido su lengua, boca y manos exploraron toda la piel de Emilia.

Tiempo después las dos seguían recostadas en el sillón. Los largos cabellos negros de Susana le tapaban la cara a Emilia quien acariciaba con la punta de su dedo la única imperfección en la piel de Susana. Una extraña cicatriz que recorría parte del torso. Ni ella ni Susana sabían cómo se la hizo o cuando fue, solamente apareció ahí y no le dieron más vueltas al asunto.

Emilia seguía acariciando la cicatriz cuando una mano de su amiga la detuvo.

-¿Te duele?

-No -respondió Susana- pero por alguna razón no me agrada.

-Oh, disculpa.

Emilia dejó la cicatriz en paz y en cambio abrazó a su amiga.

-Oye Susi -dijo de repente.

-¿Qué pasa?

-¿Porque hacemos esto?

-¿Hacer qué? -preguntó Susana un poco confundida.

-Pues lo que hicimos hace rato.

-Oh,¿te refieres a querernos?

-Sí.

-Pues no lo sé, tal vez porque nos gusta, supongo.

-¿Y no cress que haya otra razón?

-No lo sé, y ni me importa -dijo sencillamente Susana.

Esa respuesta no sorprendio ni molesto a Emilia, por muy cortante que haya sido. Las cosas pasaban de esa forma por así era como debía de ser. No sabían porque estaban encerradas, o quien las encerró, ni porque hacian el amor, solamente lo hacían porque así debía de ser; si existía alguna razón no tenían la más mínima intención de averiguarla.

-Vamos -dijo de repente Emilia- se hace tarde.

-Está bien -dijo Susana.

Recogieron sus ropas tiradas en el suelo y se fueron directo a su dormitorio. Al llegar dejaron la ropa en una esquina del cuarto y cada quien se dispuso a dormir en su propia cama.

-Me gustaría dormir contigo -dijo Susana.

-Pero no cabrías en la mía, solo es para una sola persona.

-Qué lástima -dijo Susana.

Cada quien se acostó en su propia cama y antes de dormir se quedaron viendo por un buen rato. Entonces de repente cerraron los ojos y perdieron noción del mundo.
Gracias por leer, nos vemos en la siguiente parte. :yay:


Última edición por Youkai_Escritor el Jue Ene 11, 2018 4:19 am, editado 2 veces en total.

Arriba
   
MensajePublicado: Mar Dic 19, 2017 8:06 am 
Desconectado
Kedama
Kedama
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Oct 17, 2017 3:36 am
Mensajes: 60
Cash on hand: Cerrado

Ubicación: Kurome's house
Ese +15 picaron. :chen:

Lo siento, tenía que decirlo o explotaba. La historia parece interesante, dos colegialas (a todo esto, no indicaste sus edades o estoy tan dormido que lo leí y no lo recuerdo? supongo que serán jóvenes.) ,por lo que entendí, las cuales están atrapadas en una extraña casa, parece que ya estuvieron tanto tiempo dentro que están adoctrinadas y no se cuestionan nada. (o simplemente no son curiosas, es una opción) :neet:

El cuento es agradable de leer, tal vez lo único en lo que me fije es que hay ciertas veces en las que siento que susan es como muy directa y fría cuando parece lo contrario, aunque a lo mejor así es su personaje, que se yo. :meh:

Me interesa bastante el saber que misterios esconde la casa, la relacion de las dos chias solo me interesa si son lolis, pero ya captaste mi atención, estaré esperando el proximo capitulo. :yatasmile:

_________________
Imagen
I'm twenty!


Arriba
   
MensajePublicado: Mar Dic 19, 2017 2:53 pm 
Desconectado
Kedama
Kedama
Avatar de Usuario

Registrado: Lun Nov 20, 2017 1:15 am
Mensajes: 33
Cash on hand: Cerrado
¿Alguien dijo "lirios"? Esas son las flores del género del yuri... xDDD.

Vaya, admito que todavía no lo leo pero a mí me encanta la ficción científica pero que si además se lo combina con el Yuri (algo bastante raro a decir verdad) pues tanto mejor je je je... Pero por el comentario de Jaritu parecería que es sumamente interesante el relato xd. Por cierto, me imagino que la pendejita que dice que tiene 20 en su banner cuando quiere puede crecer de cuerpo hasta esa edad y ahí sí que tendría sentido lo que dice la pibita xD.

¡Saludos, gente!


Arriba
   
MensajePublicado: Mié Dic 20, 2017 8:50 am 
Desconectado
Cronista de Gensokyo~
Cronista de Gensokyo~
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Oct 17, 2017 2:43 am
Mensajes: 43
Cash on hand: Cerrado
Participant x 3
N-no lo sé, me preocupa demasiado el desinterés de las protagonistas, más teniendo en cuenta que leen, y el Lobo Estepario, es decir, ese tipo de literatura te genera algo, como quizá curiosidad o algo de inconformidad, y si tienen más libros; eso quiere decir que tienen acceso a cosas que deberían ser una ventana e invitarte a salir de ahí, es decir enserio ¿nada...? ¿no les interesa nada?, ¿ni el porque?, ¿ni el como?, ¿nisiquiera esa misteriosa cicatriz?, ¿nada? ¿enserio? Hay como mil preguntas con tan poco texto y las protagonistas tan, tan, bueno... maquinas, conozco gente muy desinteresada pero por Yamaxanadu cuanta inercia en un ser vivo.

:remi:

Bueno... esta muy curioso, enserio tengo muchas preguntas, más te vale atenderlas, espero que lo continúes.

:wits:

Edit: a mi tampoco me interesa la edad de las protagonistas a no ser que sean lolis x2


Arriba
   
MensajePublicado: Jue Dic 21, 2017 3:14 am 
Desconectado
Kedama
Kedama
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Oct 31, 2017 2:37 am
Mensajes: 34
Cash on hand: Cerrado
Participant x 1
Jaritiux, saizooh y Palantiri gracias por leer.

Pues la verdad hasta a mí se me hizo extraña esa combinación de yuri y sci-fi :dead: .Aunque no siempre voy a hace este tipo de historias, más que nada porque prefiero meter otros temas además del sexo, el cual aclaro no me molesta ni me da miedo pero meter ese tópico en una historia sería casi como seguir el lema de "el que no enseña no vende".

Palantiri: Haz hecho las preguntas correctas que tendrán sus respuestas en el tiempo adecuado. :yay:

Jatiru y Palantiri: Bola de pervertidos. :komano:

But alas, aquí tienen el capítulo 2, espero les guste.

Capítulo 2.
[+] spoiler
El día transcurría de forma normal, como todos los demás días anteriores. Ellas seguían con su rutina diaria de encontrar algo que hacer. Su vida monótona y tranquila seguía siendo la misma y a ellas no les incomodaba.

Susana iba a la biblioteca a intentar leer algún libro que le llamara la atención, lo cual casi siempre no ocurría. Después se pasaba horas y horas tirada en el sillón y cuando eso la aburría también iba en busca de Emilia. Por su parte Emilia seguía una rutina casi igual. Leer o fingir que leía un libro; pasearse por las estancias de la Casa las cuales eran el dormitorio, el cuarto de baño y la sala de máquinas; junto a ella había un pequeño almacén.

Susana la acompañaba a veces en sus recorridos, ya sea para matar el tiempo o para hacer suya a Emilia. Esto último no era tan difícil porque su amiga apenas y oponía resistencia alguna; Emilia consideraba los encuentros amorosos como parte de su rutina y por lo tanto, algo normal. A veces era ella la que tomaba la iniciativa. Cuando llegaba a la biblioteca y encontraba a Susana en completa flojera simplemente se le acercaba, la recostaba en el sillón, la desnudaba y hacían lo de siempre.

Una vez Emilia estaba saliendo del cuarto de baño. Se disponía a vestirse cuando escuchó algo. Se quedó quieta mientras prestaba atención a un ruido que se le hacía casi familiar. Susana entró para darse una ducha cuando vio a su amiga muy quieta.

-¿Qué pasa? -le preguntó.

-Ah -dijo suspirando Emilia- está fallando el purificador de aire, debemos darle mantenimiento.

-Que lata -dijo Susana comenzando a desvestirse.

-Debemos hacerlo o no tendremos aire respirable.

Emilia se vistió y esperó a que Susana acabara de bañarse. Cuando terminó las dos se dirigieron al cuarto de máquinas.

Era un lugar grande y muy poco iluminado. Muchas de las máquinas y dispositivos se veían viejos y por lo tanto necesitaban mantenimiento constante.

Las dos caminaron unos cuantos pasos hasta que encontraron el purificador de aire. Una cosa grande y de forma cuadrada, con muchos tubos saliendo de todas partes. Vibraba de forma anormal y producía un ruido sordo muy molesto.

-Esta es -dijo Emilia.

-Oh, ésta de nuevo -dijo Susana con pesar.

-Vamos.

Emilia giró unos tornillos y quitó una placa cuadrada. Dentro se podían ver varios paneles cuadrados con mallas tan finas que atrapaban hasta el más fino grano de polvo.

-Uno de los paneles está suelto -dijo Emilia mientras observaba dentro de la máquina- se rompió su junta y debemos cambiarlo por otro.

-Voy a buscar uno a la bodega -dijo Susana.

-Está bien.

Mientras Susana regresaba Emilia se disponía a observar la máquina. No sabía exactamente como era que purificaba el aire, pero debía darle mantenimiento. A veces se preguntaba de qué forma fue que aprendió a darle mantenimiento a todas las máquinas de ese cuarto. No supo cuando fue ni quien se lo había enseñado; Susana tampoco tenía idea alguna. Pero como todas las cosas que merecían una explicación pero que no era encontrada de forma rápida, Emilia simplemente ignoró el asunto y seguía con lo suyo.

De repente el purificador comenzó a vibrar más de la cuenta. Se sacudía muy violentamente; incluso algunos tubos comenzaron a desprenderse. Emilia simplemente se le quedó viendo sin sentir la más mínima noción de peligro.

-Susana ¿dónde estás? -habló fuerte para que la escuchara.

Pero justo cuando su amiga entraba al cuarto de máquinas Emilia escuchó una pequeña explosión y sintió como un objeto contundente le golpeaba la nuca tirándola al suelo. Ella solo vio que la vista se le apagaba hasta que ya no vio nada.



* * *


-¡Ah!

Emilia abrió los ojos de forma repentina. Respiraba muy fuerte y notaba que tenía la vista borrosa.

-¡Susana! -exclamó.

-Aquí estoy- le respondió muy tranquila su amiga.

-¿¡Dónde estás!? -volvió a preguntar Emilia muy ansiosa.

-Aquí a tu lado -fue la misma respuesta calmada.

Poco a poco Emilia recuperó la vista. De objetos borrosos pasaron a tener una ligera forma hasta que pudo reconocer su entorno.

Libreros, el techo y las paredes tapizadas. Se dio cuenta que estaba recostada sobre el sillón. Susana estaba sentada a sus pies.

-Oye ¿qué pasó? -preguntó asustada.

-Pues al parecer algo te golpeó la cabeza -respondió Susana.

-¿Algo?

-Sí, no sé qué fue. Cuando te encontré estabas tirada en el suelo. Como no te movías te traje jalando hasta el sillón y aquí te dejé. No te hice nada porque estando inconsciente no correspondías a mis caricias.

Lentamente Emilia se incorporó. Sentía un dolor atenazante en su nuca. Cuando se tocó el lugar que le dolía sintió una terrible punzada que la hizo gritar. Durante todo este tiempo Susana solamente la observaba. Y esto fue lo que molestó a Emilia.

-¿No te das cuenta que algo me pasó? ¡Solo te quedas mirando como si nada! -le reclamó airada.

Pero Susana solamente hizo un ligero movimiento de hombros y su cara ni siquiera cambió de expresión.

-¿Qué más puedo hacer? Solo te golpeaste la cabeza.

-¿¡Solo me golpee la cabeza!? ¡Y qué tal si me pasaba algo!

De repente Emilia se quedó estupefacta. Algo nuevo comenzaba a sentir. Sensaciones que nunca antes había experimentado le inundaban la mente; miedo e ira. Miedo al saber que algo le golpeó la cabeza tan fuerte que perdió el conocimiento y que incluso le afectó la vista. Enojo al notar la actitud tan despreocupada de Susana después de ver lo que le pasó.

La cabeza le daba vueltas debido al golpe así que se quedó sentada con los ojos cerrados. Susana se mantuvo a su lado también.

-Oye, ¿quieres hacerlo? -le preguntó de repente.

-¿Hacerlo? -preguntó Emilia confundida.

Volteó a ver a Susana y vio como esta se lamía los labios en una actitud muy sugerente.

-No, déjame en paz -le respondió en forma brusca.

Susana solamente repitió ese mismo ademan de alzar los hombros ligeramente pero antes de irse dio media vuelta y le preguntó a Emilia.

-¿Qué cosa es "Atlantide" y "Alfa"?

-¿Por qué lo preguntas?-dijo Emilia sorprendida.

-Porque cuanto te encontré tirada en el suelo pronunciabas estas palabras.

-Pues no sé qué significan, si es que en verdad las dije -respondió Emilia igual de cortante.

Susana no le dio más importancia al asunto y se fue.

"Estúpida, ¿cómo es posible que no le importe lo que me pasó?" pensó irritada Emilia.

Entonces abrió los ojos muy estupefacta y observó la puerta por donde salió su amiga.

"Espera, ¿quién es ella? ¿Cómo es que la conozco?"

Observó a su alrededor. Sus ojos recorrieron toda la biblioteca como si quisiera devorar hasta el último rincón con la vista. Y entonces se hizo las preguntas que más le aterraron desde que despertó.

-¿Dónde estoy? ¿Y quién soy yo?


Bye NEET's. :yatasmile:


Arriba
   
MensajePublicado: Sab Dic 23, 2017 7:13 am 
Desconectado
Kedama
Kedama
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Oct 17, 2017 3:36 am
Mensajes: 60
Cash on hand: Cerrado

Ubicación: Kurome's house
Bien, un nuevo capítulo, de esos que parece que tratan de desvelar misterios pero solo dejan mas dudas. :abanico:

Al parecer esa indiferencia era algo implantado o algo asi, bien, aun falta la explicacion de por que eran asi. :wits:

Eso sí, como perdieron el sistema de purificación de aire se van a tener que ir de ahi, probablemente sean una instalaciones submarinas, por lo de atlántida y eso. :neet:

Veamos qué le pasa a nuestras ya no tan indiferentes protagonistas, las cuales para mi mejor visualización serán lolis para mi. :chen:

_________________
Imagen
I'm twenty!


Arriba
   
MensajePublicado: Mié Dic 27, 2017 4:27 am 
Desconectado
Kedama
Kedama
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Oct 31, 2017 2:37 am
Mensajes: 34
Cash on hand: Cerrado
Participant x 1
Bueno ninis, nuevo cap, espero les guste.

Capítulo 3
[+] spoiler
Emilia recorría el largo pasillo de los ventanales opacos. Los mismos retratos de las mismas personas desconocidas seguían ahí, con su mirada perpetua que parecía ajena a lo que los rodeaba. Pero algo había cambiado, algo que rompió la rutina de todos los días, y Emilia quería saber que era.

Uno de los estragos del accidente -además de un fuerte dolor de cabeza que ya había disminuido- era que ahora su cabeza estaba llena de dudas. "¿Dónde estoy?" "¿Porque estoy aquí?" y la más inquietante de todas "¿Quién soy yo?".

Ella sabía que estaba en un lugar al que llamaban La Casa, pero no sabía exactamente él porque estaba ahí. Ella sabía su nombre, pero aparte de eso no sabía nada más de ella; ni donde nació, quienes fueron sus padres, donde vivió antes... no sabía nada de nada acerca de su propia historia, era como si solamente hubiera aparecido de la nada. Era una sensación en verdad molesta.

Pasó frente a "La Puerta". Esa enorme puerta de madera que siempre permanecía cerrada. Por un impulso muy natural quiso abrirla; jaló y después empujó, pero nada sucedió. Viendo que sus esfuerzos no daban fruto la dejó y siguió con sus pesquisas.

Llegó a la ya conocida biblioteca y encontró a Susana tumbada en el sofá. Otro de sus misterios y en realidad era uno de los más molestos.

-Oh -dijo de repente Susana- aquí estás.

-Así es -dijo sencillamente Emilia mientras avanzaba hacia el sofá y se sentaba en él. Susana se incorporó para darle espacio.

Emilia se quedó callada mientras sopesaba todo lo que se arremolinaba en su mente. Entonces miró a Susana.

-Susana.

-¿Sí?

-¿Por qué te llamas así?

-¿Cómo así?

-"Susana", porque tienes ese nombre.

-Quien sabe -respondió Susana sin interés.

Emilia guardó silencio, entonces volvió a preguntar.
-¿Sabes cómo nos conocimos?

-No, no sé -respondió con ese mismo tono despreocupado.

-¿Y no te molesta no saberlo?

-La verdad no -respondió Susana.

"Ahí está" pensó Emilia "la razón por la que me molesta su forma de ser"

-¿En verdad no te molesta no saber nada, como que no sepamos cómo nos conocimos, o que no sepamos acerca de nuestro pasado? Y lo más importante ¿Qué hacemos en este lugar?
Susana solamente alzó los hombros como dando a entender que no le importaba.

-La verdad no -dijo la chica- no sé qué hacemos aquí, o porque nos llamamos así, no me interesa saber nada de eso porque no vale la pena.

-¿No vale la pena? -preguntó sorprendida Emilia.

-Sí, vivimos bien, no nos hace falta nada, ¿porque deberíamos preocuparnos por cosas tan pequeñas?

-¿Llamas a no saber porque estamos encerradas algo pequeño? -preguntó de nuevo Emilia mucho más sorprendida.

-Así es, no tiene importancia, lo importante es el momento, el presente; el saber porque algunas cosas ocurren no nos debe interesar siempre y cuando no nos afecte.

-¡Claro que nos afecta! -exclamó Emilia extendiendo los brazos- estamos encerradas en este lugar sin saber la razón, o quien fue que nos encerró aquí. Estamos excluidas del mundo exterior por razones desconocidas, y tenemos derecho a saber por qué estamos aquí.

-¿Y de qué te va a servir saber la razón del porque estamos encerradas? ¿Te beneficia en algo?
Emilia se quedó callada; ¿de qué le servía saber la verdad acerca de su aislamiento?

-Pues -contestó tímidamente- es mi derecho a saber...

-¿Y porque tanta curiosidad?

-Porque es algo humano.

-¿Y qué cosa es "algo humano"?

-¿Qué? -preguntó Emilia confundida

-Sí, ¿qué significa la palabra "humano"?

Esta pregunta la dejó helada.
-Pues somos humanas.

-No lo sé -dijo Susana- no sé qué somos, y no me interesa saberlo.

Emilia iba a preguntar más cuando Susana la calló con sus labios. Juntó los suyos con los de Emilia y comenzó a moverlos suavemente tratando de que su compañera le correspondiera. Pero Emilia la separó gentilmente.

-¿Porque haces eso? -le preguntó igual de confundida.

-Porque debo hacerlo -fue la sencilla respuesta de Susana.

-¿Y porque debes hacerlo? ¿Te gusta acaso?

-¿A ti no?

-No es que no me guste pero quiero saber porque lo haces, ¿te gusto? ¿Soy tu novia?

Susana suspiró e hizo esa misma acción que ya resultaba molesta a Emilia, levantar los hombros.

-Haz dicho otra palabra que no conozco, "ser tu novia", no sé qué significa y no me interesa saberlo, solo sé que debo besarte y sí se puede debemos terminar haciendo el amor, ¿por qué? no lo sé, pero es algo que debo hacer.

-¿Haciendo el amor? -preguntó Emilia ya enojada- no sabes lo que significa ser la novia de alguien y dices que debemos hacer el amor, ¿sabes que significa la palabra "amor" o la acción de amar a alguien?

-No, no lo sé, solo sé que debemos hacerlo, eso es todo.

Emilia tuvo suficiente, se levantó y dejó plantada a Susana quien ya había comenzado a desvestirse. Esa chica la sacaba de quicio. ¿Cómo podría existir alguien tan despreocupado? Pero cuando pensó con más claridad se dio cuenta de que este marcado desinterés no era normal, de alguna forma ellas terminaron así, aunque Emilia ya había despertado.





* * *


Tiempo después Emilia se la pasó haciendo reconocimiento. El dormitorio, la biblioteca, cuarto de baño, el pasillo, la sala de máquinas y el pequeño almacén al lado de esta. Nada más. Salidas de La Casa, ninguna, al parecer. Los ventanales opacos no tenían pestillo alguno y tampoco bisagras, dando a entender que no podían abrirse de alguna manera. La Puerta sí tenía manijas por lo tanto podía abrirse, aunque Emilia no pudiera hacerlo.

Cuando se encontró son Susana en el pasillo le preguntó si ella trató de abrirla.

-No, nunca la hemos tratado de abrir.

-¿"Hemos" dijiste? -dijo Emilia.

-Sí, siempre la veías cerrada pero nunca le dabas importancia, solo hasta ahora que lo mencionas.

-¿Y si me ayudas a abrirla?

-Si tú lo dices respondió Susana con un marcado desinterés.

Entre las dos jalaron y empujaron pero el resultado fue el mismo, La Puerta seguía inamovible. Entonces Emilia se dedicó a examinar el cuarto de máquinas.

El purificador de aire estaba estropeado. La pequeña placa que daba acceso a su interior había sido arrancada de cuajo por la explosión y los paneles estaban tirados en el suelo. Había tubos regados por todas partes.

-Vaya desastre -dijo Emilia- debo repararlo...

Entonces se dio cuenta de algo más; ¿cómo es que sabía reparar el purificador y las demás máquinas? ¿Dónde lo aprendió? Otro bonche de preguntas misteriosas, pero mientras tanto debía hacer reparaciones. Buscó las piezas necesarias en el almacén pero descubrió que ya no había nada. Esto era preocupante. Necesitaban aire limpio. Desesperada por encontrar respuestas se decidió a ir a la biblioteca. Susana no estaba ahí y de momento a Emilia no le importó.

Buscó en todos los libros alguno que tratara acerca de reparar purificadores de aire pero no encontró alguno. Entonces notó uno que estaba sobre otros libros. Era pequeño y de color verde.

-El Lobo Estepario -dijo Emilia tomándolo.

Se sentó en el sillón y lo comenzó a leer.

Esta vez en verdad leía, no solo recorría las letras en los renglones o pasaba las páginas simulando leer. Ella leía las palabras y comprendía su significado. Pronto descubrió que disfrutaba leer y que comenzaba a sentirse como Harry, el protagonista de la novela; el ambiente que la rodeaba la molestaba mucho junto a la única persona que ella conocía o creía conocer.

Marcó la página donde dejo su lectura y comenzó a buscar respuestas de nuevo en los libros, pero sin encontrar alguna.

Estaba molesta, completamente molesta. Las incesantes preguntas que la atormentaban no tenían respuesta, y la actitud de Susana no ayudaba en nada, era la misma persona despreocupada y sin interés alguno en la situación. Emilia se decidió a estudiarla. Primero observó su rutina la cual consistía en: Estar tirada todo el tiempo en el sofá, después levantarse y buscar a Emilia, hablar un poco con ella, tratar de que tuvieran amoríos -algo que Emilia ya no permitía- y regresar al sillón. En verdad una rutina muy patética. Entonces a Emilia se le ocurrió algo, si en verdad quería saber más de Susana debía estudiarla a fondo.

Llegó a la biblioteca pero Susana no estaba ahí. Pero no importó. Emilia se desnudó y se sentó en el sillón.

-Susana, ven -exclamó llamándola.

Susana entró y la vio sin ropa. Primera reacción; ninguna. La cara de Susana no hizo ningún gesto que denotara que le agradara verla sin ropa; mucho menos sorpresa u otra emoción más.
Sin decir más Susana también se quitó la ropa. Emilia se recostó y dejó que su compañera hiciera lo suyo.

Cuando terminaron Susana se vistió y salió de la biblioteca. Emilia se incorporó y analizó lo que había sucedido. Todas las caricias, besos y demás gestos fueron hechos de forma repetitiva, casi maquinal. Susana la besó en los labios, le lamio el cuello e hizo lo mismo con sus senos, mientras las manos acariciaban los glúteos y los muslos. Hizo esto de forma exacta una y otra vez, no hubo otra variación en sus caricias.

Pero Emilia descubrió otras cosas más inquietantes. Como el hecho de que la lengua de su compañera se sentía áspera y rugosa, no hubo sensación alguna que indicara que tuviera saliva. Y lo más perturbador, fue algo que notó cuando Susana se quitó la ropa, y que también notó en ella cuando se revisó su parte baja. Era la ausencia completa de algo.

Emilia se dirigía hacia el dormitorio mientras meditaba acerca de estas cosas. Cuando entró vio que Susana ya estaba acostada en su cama; si es que a eso se le podía llamar así, más bien parecía una silla de dentista. Pero sin darle más importancia Emilia se acostó y esperó a que el sueño llegara. Pero repentinamente se levantó. Se quedó muy quieta y alistó su oído. De algún lado de la Casa le llegaban unos extraños sonidos. Pareciera que alguien estaba haciendo unos extraños sonidos guturales acompañados con ronquidos y otros como de alguien vomitando.

Esperó un buen rato prestando atención pero dejó de escucharlos.

-Ya pararon -dijo susurrando.

Genial, otro misterio más, como si no tuviera suficientes problemas. Pero justo detrás de ella escuchó otro sonido. Volteó lentamente e inmediatamente dio un salto acompañado de un grito.

En la cabecera de la susodicha cama había aparecido un miembro mecánico con cuatro dedos; y justo en medio una larga y delgada punta cónica.

Nos vemos traps- :wink:


Arriba
   
MensajePublicado: Jue Ene 11, 2018 4:17 am 
Desconectado
Kedama
Kedama
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Oct 31, 2017 2:37 am
Mensajes: 34
Cash on hand: Cerrado
Participant x 1
Hola ninis, nuevo cap de las yuris, espero les guste.

Capítulo 4
[+] spoiler
Emilia estaba aterrada.

Veía con incredulidad esa cosa que se movía como si fuera un bicho moribundo. Los cuatro dedos metálicos se sacudían como si intentaran desesperadamente atrapar algo.

Miró a Susana para ver si ella se había despertado por la conmoción, pero estaba completamente inmóvil. Emilia no comprendía como esto era posible. Pero al observar mejor se dio cuenta que un miembro igual tenía firmemente agarrada la nuca de Susana, y aun así ella no hacia ningún movimiento.

Venciendo el temor que le provocaba ese miembro robótico Emilia se acercó a Susana y la observó con atención.

-Susana -le llamó, pero sin tener respuesta.

-¡Susana! -repitió de nuevo hablando más fuerte y esta vez moviendo ligeramente a la chica.

Pero ella seguía inconsciente, más bien inerte.

Emilia abrió los párpados de uno de los ojos de Susana. Este órgano estaba completamente quieto y sin brillo como si estuviera muerto; pero no lo estaba. Emilia estaba estupefacta. Entonces se le ocurrió algo que tal vez sería extremo. Se llevó un dedo a la boca para humedecerlo... Pero este salió seco. Emilia sintió miedo. Dejó a un lado este hecho y entonces con la punta del dedo toco el ojo de Susana. Y ni aun así hubo reacción alguna. Es más, este órgano se sentía duro, no había sensación alguna de suavidad que denotara que estaba con puesto por tejido blando.

Se alejó unos pasos de Susana y comenzó a observarla con un miedo que crecía cada vez más y más. Emilia notó otra cosa; cuando alguien duerme es normal que el pecho y el abdomen se muevan de forma acompasada y tranquila debido a la respiración de alguien que está en ese estado de reposo. Pero en Susana no sucedía tal cosa. No había ningún movimiento que denotara que ella estuviera viva.

Emilia se llevó de nuevo el dedo a la boca pero este salió seco. Entonces intentó escupir pero nada salió. Entonces ella observó a su cama de nuevo. El brazo robótico se había replegado de nuevo. Si en las camas de ambas había un brazo robótico, eso quería decir...

Con una mano temblorosa se tocó la parte de la nuca que había sido golpeada en el accidente. Sorpresivamente el dolor ya no estaba, y era muy extraño porque hacía poco que tuvo ese golpe. Entonces recordó algo. Era normal que con una herida semejante la sangre saliera a chorros de la nuca fracturada pero Emilia no podía recordar que eso mismo le pasara a ella. Su herida nunca sangró.

Salió del dormitorio y regresó al cuarto de máquinas. Revisó bien el lugar donde se accidentó, incluso revisó exhaustivamente cada uno de los tubos en busca de sangre, pero nada, ni una sola minúscula mancha.

Estaba aterrada, muy aterrada. No tenía saliva en la boca ni sangre; en su cama había un extraño brazo que salía de la cabecera y que muy probablemente también se aferraba a su nuca cuando la recostaba.

En un último intento de negar una realidad que ya estaba saliendo a la luz, buscó algún objeto punzo cortante. Uno de los tubos fracturados tenía una saliente que parecía afilada. Lo tomó y lentamente se hizo un corte en un dedo... nada. Siguió cortando hasta que se quitó un pedazo. Dejó caer el tubo que resonó por toda la estancia y salió corriendo.

-¡No! -fue el grito que inundó el pasillo.

Tiempo después Susana caminaba tranquilamente por el pasillo que llevaba a la biblioteca. Cuando unas manos la atraparon los hombros.

Los cabellos ondulados estaban completamente desordenados. La ropa estaba arrugada y sucia, pero lo que más estaba fuera de lugar era la cara. En el rostro de Emilia convergían mil sentimientos. Los ojos desencajados y la cara completamente crispada daban fe del trauma por el que estaba pasando.

-¿Emilia? ¿Estás bien? -preguntó Susana con su incansable tono de despreocupación.

-¡Dímelo de una vez! -gritó Emilia- ¿Qué está pasando? ¿Quién eres en realidad? ¡Ya no sé nada!

Y de pronto Emilia sintió una terrible pesadez. Las fuerzas le faltaron y calló de rodillas.

-No sé qué es lo que me pasa Susana -dijo ella tratando de recuperar fuerzas- todo mi mundo está de cabeza, desde ese día que me golpee la cabeza algo cambió, no sé qué es pero siento que ya nada es como antes, ¿¡acaso tú no sientes nada!?

Pero la expresión de Susana no se inmutó ni un centímetro. Seguía siendo la misma cara inexpresiva de siempre.

-¿Te sientes cansada? -fue lo único que dijo.

-Sí, mucho -respondió Emilia.

-Ven -le dijo Susana mientras le ayudaba a levantarse.

-¿A dónde vamos?

-Por nuestra ración de energía.

-¿Vamos a comer?

-Algo así -dijo Susana.

Las dos llegaron al cuarto de baño. Ahora que lo notaba, esos dos tanques cilíndricos se le hacían de lo más raro a Emilia; no parecían las típicas duchas.

Se dirigieron a lo que parecía ser un tipo de refrigerador que estaba en un extremo del cuarto de baño. Susana pulsó un botón y la puerta se abrió revelando varios cilindros que desprendían un intenso brillo azul.

-¿¡Qué es esto!? -exclamó Emilia sorprendida.

Susana solamente se desabrochó la camisa y colocó su mano en la zona de las costillas izquierdas apretó algo, entonces unas líneas aparecieron en su piel dibujando un cuadrado el cual se abrió, era una compuerta. Susana tomó de su interior un cilindro pero con un brillo más disminuido; lo colocó dentro del "refrigerador" junto a los demás cilindros y tomó otro lleno. Lo colocó en su interior y listo, ya tenía energía de nuevo.

-Ahora tú -le dijo a Emilia.

Emilia hizo lo mismo. Se desabrochó la camisa y colocando su mano en el mismo sitió como Susana, pulsó un interruptor y su propio abdomen se abrió. Sacó un cilindro mucho más vació que el de Susana y lo sustituyó con uno lleno.

Durante todo este proceso maquinal en la cara de Emilia se dibujó una sonrisa torcida, casi como si fuera una mueca. Cuando sustituyó su batería -que eso eran los cilindros- y la compuerta de su abdomen se cerró, Emilia calló de rodillas de nuevo y con todas sus fuerzas quiso llorar. Deseó soltar un río de lágrimas pero todo lo que obtuvo fue un extraño gemido; semejante al de un animal herido. Aumentó la intensidad de ese lamentó hasta que se escuchó en toda la Casa. Era el grito de alguien que acaba de descubrir que no era lo que pensaba y que el trauma de saberlo era tan sobrecogedor que con todas sus ganas gritó para intentar recuperar la humanidad que nunca tuvo.


* * *


La verdad, dícese de un juicio o proposición que no se puede negar racionalmente. Un hecho inamovible y completamente sólido que intentar negarlo es una pérdida de tiempo y hace ver como estúpidos a quienes intentan hacerlo.

Pero que la verdad sea amable o bonita es algo muy distinto. La verdad es eso, lo real de los hechos, que sea grotesca o espantosa no le quita su significado. Y la Verdad para Emilia era que ella no era humana. Por mucho que se quisiera convencer de lo contrario los hechos ahí estaban. Nunca sentía hambre porque su cuerpo robótico no le exigía alimento orgánico; no requería de oxígeno porque no tenía pulmones y su organismo no realizaba proceso alguno que requiriera de ese gas vital.

Esa era la Verdad, pero ella se negaba a aceptarla.

Deambulaba por la Casa sin rumbo fijo u objetivo alguno en la vida, aunque tal vez nunca tuvo alguna meta. Echaba pestes contra todo aquello que la rodeaba y contra la única persona que conocía. La insensibilidad de Susana pasó de ser molesta a despreciable. Que tuvieras el mayor trauma de tu vida y que el único ser que conoces le importara un bledo tus problemas iba más allá de lo insoportable.

-¿¡Es que en verdad nada te importa!? -le gritó Emilia cuando se la encontró.

-No -fue la respuesta de Susana.

Emilia cerró su mano en un puño y lo descargó con furia sobre la cara de Susana. Por la fuerza del golpe desvió la cara pero casi inmediatamente recobró su compostura sin mostrar signos de enojo o molestia alguna. Emilia arremetió contra ella dándole todo tipo de golpes con los más variados insultos que se sabía. Susana quedó despeinada y con rasguños en la cara, además que su ropa se rasgó en ciertas partes. Pero su expresión seguía siendo la misma.

-¿Ya acabaste? -fue la respuesta.

En sus palabras no había malicia o algún tono de burla, simplemente era una respuesta autómata.

Emilia le dio un último golpe y la dejó ahí toda desarreglada. Se dirigió a la biblioteca y se sentó en un rincón a lamentar su miseria.

Para ella ya nada tenía sentido alguno y la vida perdió su significado. Pero ¿qué significado pudo haber tenido? Ella no recordaba nada acerca de su vida fuera de la Casa. Hasta donde su memoria alcanzaba siempre estuvo ahí; no tuvo origen o procedencia alguna; no existía ni el más mínimo indicio de su llegada a ese lugar. Mucho menos recordaba a otra persona además de Susana. Nunca hubo nadie en su vida. Ni padre o madre mucho menos hermanos. Meditar en estas cosas no hacía más que aumentar la depresión que la devoraba. Pero, si ella era un robot, ¿cómo es que podía tener sentimientos? Se supone que los autómatas carecían de ese elemento típico de los seres humanos, ¿cómo era posible esto?

Entonces Emilia se levantó y gritó. Quería alejar el caos que existía en su cabeza. La tristeza, el desasosiego y otros sentimientos negativos terminaron por cansarle la paciencia y ella reaccionó. Gritar fue un intento de levantarse al ánimo.

-¡Suficiente! -exclamó- ya me cansé de sentirme así. No tiene caso seguir lamentando mis problemas. Está bien, no soy humana, soy un androide. Ya sé lo que soy, pero aún no sé porque existo y porque estoy aquí, pero de ahora en adelante me dedicaré a buscar esas respuestas.

Y salió de la biblioteca a paso seguro.

Se dedicó a inspeccionar paredes, mover muebles, e incluso se atrevió a quitar los retratos para ver si encontraba algún detalle que le pareciera sospechoso. Pero su búsqueda fue infructuosa. No encontró nada fuera de lugar. Entonces volteó su atención a un lugar; La Puerta. Esas dos hojas inamovibles que por alguna razón no querían ceder a su premisa de no abrirse y le recordaban a Emilia que lo que ellas protegían estaba vedado. Pero la chica no aceptaría un no por respuesta. Una vez más se dedicó a intentar abrirla. Jaló de las manijas con todas sus fuerzas. Cambió de táctica y empezó a empujar. Se alejó unos metros y corrió hasta estrellar su hombro contra la Puerta. La fuerza del impacto provocó que ella rebotara y cayera al suelo con estrepito, pero ni aun así iba a ceder en su intento por abrirla. De pronto oyó algo. Los extraños sonidos guturales de la vez pasada se hacían presentes de nuevo pero esta vez más cerca; al parecer dentro de la Casa.

-¿Estás ahí, Muerta?

Muerta era uno de los varios apodos que Emilia le había puesto a Susana. De todas maneras, si no se molesta por nada, ¿qué le habrían de importar unos cuantos sobrenombres?

Esperó unos instantes más pero no tuvo respuesta y los sonidos se habían detenido. Emilia no le dio más importancia y siguió intentando abrir la Puerta.

Se lanzó varia veces contra las hojas de madera pero no logró moverlas ni un centímetro. Detuvo sus intentos para mejor pensar en un mejor plan para lograr abrirlas. Pero los sonidos se hicieron presentes de nuevo. Esta vez pareciera que alguien estaba vomitando. Se repitió cerca de cinco veces hasta que fueron sustituidos por golpes más secos como golpearan algo.

-¿Susana, eres tú? -dijo Emilia un poco asustada.

Dejó lo que estaba haciendo y fue a investigar la fuente del ruido. Iba armada con un tubo roto que había tomado de la sala de máquinas para usarlo como una posible herramienta.

-Oye Cara de Tabla, responde cuando te hablo.

Pero Susana no le respondía, ¿acaso quería jugarle alguna broma? pero la consideraba incapaz de siquiera saber el contexto de lo que es una broma.

Inspeccionó la biblioteca pero no había nadie dentro. Fue al cuarto de baño pero estaba desierto también. Entonces se detuvo y prestó atención. Oyó resoplidos, como los de un animal, provenían de algún lugar cerca del cuarto de máquinas.

Emilia avanzó hacia el lugar de donde parecían venir esos resoplidos con el tubo preparado, listo para cualquier cosa.

-¿Susana? -dijo mientras doblaba la esquina para dirigirse al cuarto de máquinas. Y una vez más en su vida sufrió una terrible conmoción. Si había descubierto que no eran humanas, ahora descubrió que no estaban solas. Una "cosa" sin nombre y que jamás había visto en su vida apareció en la Casa, y lo que era peor, esa "cosa" tenía atrapada a Susana de la cabeza con sus manos, y que estaba a punto de morderla.




Arriba
   
MensajePublicado: Vie Ene 12, 2018 12:38 am 
Desconectado
Kedama
Kedama
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Oct 17, 2017 3:36 am
Mensajes: 60
Cash on hand: Cerrado

Ubicación: Kurome's house
No se por que no conteste al anterior capitulo, habre estado distraido ese dia. :wits:

Se resuelve un misterio, igual el nombre lo dejaba entreveer, aun asi las cosas importantes como que carajo pasa siguen siendo un misterio. :satosmile:
[+] spoiler
Spoilers.
Lolis androide lesbianas? como a avanzado la ciencia!.
Nos dejaste con todo el hype con ese final, las lolis encontraron un loliconero, aunque la muerte de cara tabla no me importará a menos que se vuelva algo más sensible y humana, comparte el desprecio a las robo novias kuderes.. :chen:
Veamos como sigue, quiero ver que hay detrás de la puerta misteriosa, tal vez lolis muertas? suena razonable para mi. :neet:

_________________
Imagen
I'm twenty!


Arriba
   
MensajePublicado: Mié Ene 17, 2018 5:13 am 
Desconectado
Kedama
Kedama
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Oct 31, 2017 2:37 am
Mensajes: 34
Cash on hand: Cerrado
Participant x 1
Hola vagos, aquí el quinto capítulo. Gracias por tu comentario Jari.

Capítulo 5
[+] spoiler
Una vez más le mundo cambiaba para ella. La sacudida fue tal que no pudo mover ni un músculo. Las facciones completamente crispadas y la mirada fija en ese ser que se presentaba ante ella.

Tenía forma humana, pero de "humano" ya no tenía más. La piel era completamente pálida e incluso transparente en algunas partes dejando ver los músculos. Sin nada de cabello o vello de algún tipo. Pero lo más perturbador era la cara; en vez de tener ojos solo había dos formas amorfas de color verdoso que palpitaban de forma intermitente. Y si se miraba de cerca, se podía ver otras cosas más como si fueran gusanos revolcándose en fruta podrida.

Estaba agachado y con sus manos carentes de piel sostenía la cabeza de Susana la cual alzó para azotarla contra el suelo; lo hizo tan fuerte que estrelló el piso y un "crack" provino de la cabeza de la víctima. Lo iba a hacer de nuevo cuando le descargaron un contundente golpe en la cabeza lo que le hizo soltar un gorgoteo como el de un animal ahogándose. Emilia tomaba a Susana del suelo y como pudo la hizo correr por el pasillo dejando a la extraña criatura retorcerse en el suelo.

Ahora solo importaba ponerse a salvo, y nada más que eso. Emilia tenía un sinfín de preguntas derivadas de su encuentro con este ser pero por ahora eso debía esperar. Miró a su compañera y vio su cara terriblemente dañada con un extraño líquido transparente que le escurría de las partes donde la piel se abrió. Pero la expresión de Susana seguía siendo la misma de siempre. Sin mostrar ninguna emoción. Al parecer el incidente no le afecto de forma alguna.

Se dirigió al dormitorio donde metió a Susana.

-¡Atranca la puerta con algo y no salgas hasta que te lo diga!

Pero Susana no le hizo caso, se quedó inmóvil moviendo la boca pero sin decir palabra alguna.

Emilia tuvo que cerrar la puerta y usó un mueble cercano para obstruir la entrada. Justo en ese instante la criatura apareció por el pasillo y comenzó a perseguir a Emilia. A pesar de dar pasos torpes era rápido. Gorgoteaba y rugía tratando de atrapar a su presa.

Emilia pensaba rápido, buscaba alguna manera de matar o al menos encerrar a esa cosa. La biblioteca no porque tenía dos entradas. El cuarto de baño lo había dejado atrás... Entonces se le ocurrió algo. Se metió corriendo por una de las entradas de la biblioteca y salió por la otra pero regresando por donde había llegado. Felizmente su perseguidor hizo lo mismo y no se regresó por la entrada por donde pudo haber atrapado a Emilia.

Su plan era regresar al cuarto de máquinas, tomar uno de los tubos que había adentro y cuando el mutante entrara hacer que se tropezara, entonces ella saldría y atrancaría la puerta usando uno de los tubos rotos. No era el plan más genial que se le ocurrió pero no tenía otro.

El cuarto de máquinas estaba cerca y la cosa la seguía persiguiendo. Miró hacia atrás y lanzó el tubo que tenía en la mano el cual golpeó de nuevo al monstruo en la cara retrasándolo un poco. Emilia siguió su camino y entró en el cuarto.

Una vez dentro recogió uno de los tubos de metal y cuando entrara el monstruo le golpearía los pies haciéndolo tropezar, ella saldría del cuarto y atrancaría la puerta del otro lado.

La criatura entró y Emilia le lanzó el tubo a los pies, pero fue interceptado por una de las manos del monstruo, entonces alargó la otra mano y cerró la puerta. El plan había fallado. Ahora Emilia estaba encerrada junto con la cosa. Tomó otro tubo del suelo y se preparó para pelear si era necesario.

La criatura abrió la boca enseñando unos dientes deformes pero filosos y avanzó lentamente extendiendo las manos. Emilia se recorrió hacia un lado quedando detrás del destruido purificador de aire. Estaba justo frente al panel de control de la máquina y por un impulso se le ocurrió encenderlo. El aparato comenzó a vibrar de forma brusca y por una de sus conductos rotos escupió un chorro de aire que dio de lleno en la cara del monstruo el cual retrocedió gritando y tratando de cubrirse la cara. Rápida como el pensamiento Emilia se abalanzó sobre la criatura y comenzó a darle con el tubo con todas sus fuerzas.

Los primeros golpes dieron en las manos que cubrían la cara pero cuando el monstruo quiso contraatacar estiró un brazo para atrapar a Emilia. Entonces ella golpeó uno de los ojos verdosos que se reventó y la criatura lanzó un grito de dolor. La chica siguió golpeando en la cara hasta que su oponente se resbaló con un trozo de metal que había en el suelo y Emilia aprovechó esta situación para golpear sin misericordia a su enemigo.

Reventó el otro ojo entonces siguió con la cabeza la cual después de tantos golpes se fracturo y con un último ataque Emilia le hundió parte del tubo en el cerebro expuesto. La criatura se revolcaba y agitaba las manos frenéticamente pero después de unos segundos se quedó inmóvil. La chica tenía la ropa manchada por la sangre de su atacante y el cabello despeinado; pero había ganado.



* * *


Emilia llegó frente al dormitorio y como pudo quitó el que obstruía la entrada. Abrió la puerta y vio a Susana de pie. Con la misma cara de eterna despreocupación. No nos daba señal alguna de que el incidente ocurrido le hubiera afectado en lo más mínimo. Solo miraba hacia Emilia fijamente.

-Oye Susana, ¿estás bien? -preguntó Emilia.

Se acercó a su compañera para ver mejor los daños que recibió pero justo en ese instante Susana alargó los brazos y la atrapó por el cuello de la camisa. Emilia se asustó por esta acción y ya había levantado un brazo para darle un golpe y quitársela de encima cuando notó algo en su cara. Aunque no hiciera gesto alguno en la mirada de Susana se podía apreciar una súplica, un grito de auxilio que por alguna razón no podía ser lanzado al exterior.

-Emi...Alfa...Alfa... Atlantide... Beta... Beta...

Su voz se escuchaba muy rara, como si fuera un reproductor de sonido descompuesto que no tenía tono alguno. Cada vez que hablaba estrujaba entre sus manos la tela del cuello.

-A... Ayu... -

Emilia se calmó y de forma suave apartó las manos de Susana.

-Espera Susana -dijo mientras le colocaba las suyas en los hombros- te ayudaré aunque no sé cómo, solo espera y tranquilízate ¿está bien?

Susana no le respondió y seguía mirándola de forma vehemente.

La verdad Emilia no tenía idea de lo que debía de hacer, ni ella misma recordaba cómo fue que se recuperó de su propio accidente. Entonces vio las camas donde ellas dormían y se le ocurrió algo. Llevó a Susana hasta su cama y la acostó; aunque se mostraba reticente en un principio cedió ante la insistencia de su amiga.

Entonces el extraño miembro robótico apareció en la cabecera, con sus cuatro dedos atrapó la cabeza de Susana y en la zona de la nuca se abrió una pequeña compuerta por donde la punta triangular del brazo robótico se insertó y las facciones de Susana se paralizaron. Cuando vio como la punta se insertaba en la cabeza de Susana Emilia se tocó la nuca y sintió un estremecimiento al recordar que a ella también le podía pasar eso.

Por unos instantes no pasó nada pero en una de las paredes apareció una figura rectangular de color azul. Mostraba un proceso de carga. 0, 20, 55 hasta llegar al 100%. Entonces apareció un mensaje:

"Análisis del sistema neurológico artificial del sujeto 'Beta' "

"Advertencia, la corteza neurológica artificial sufrió daños debido a un fuerte impacto y no se puede proceder a su restauración hasta que la restricción de personalidad sea removida, ¿dese remover el sello?"

"¿Beta, restricción de personalidad? ¿Qué significa eso?" pensó Emilia.

Más preguntas a un misterio que al parecer se había hecho más grande. Se quedó callada unos instantes al no saber qué hacer. Pero no había otra cosa más que hacer.

-Sí -dijo con unas voz que no parecía ser muy firme- remueve el sello.

"Orden recibida, se procederá a la remoción del sello" Escribió otro mensaje en respuesta a la orden de Emilia. Pero a continuación apareció otro mensaje en grandes letras rojas:

"ADVERTENCIA. LA REMOCIÓN DEL SELLO PUEDE ACARREAR PELIGROSAS CONSECUENCIAS DEBIDO AL COMPORTAMIENTO LIBRE DE LA ATLANTIDE BETA, ¿DESEA CONTINUAR?"

Una advertencia. Entonces por eso Emilia y Susana tenían ese comportamiento tan inerte y desinteresado con respecto a todo. No es porque fueran así, más bien alguien las condicionó de esa forma.

-Sí, prosigue -dijo Emilia.

El proceso fue silencioso y tranquilo, como si fuera una actividad de rutina. Susana seguía inerte en la camilla mientras su cerebro era sometido a algún proceso de mantenimiento. Emilia estaba más que convencida que debía descubrir el secreto más grande de su vida; en otras palabras saber el propósito porque el fueron creadas. Pero ahora se enfrentaba a otro misterio; ¿qué era esa cosa que las atacó? porque era más que claro que no era humano pero ahora lo pensaba, ella no sabía cómo lucía un humano de verdad. Ellas dos no eran humanas así que no contaban como referencia para identificar esa especie. Entonces ¿así lucían los humanos de verdad? ¿Seres deformes y grotescos sin muestra alguna de inteligencia y extremadamente agresivos? Pero algo le decía que no, que eso no era humano. Lo que más le preocupaba era que al parecer no estaban solas, había algo más, tal vez afuera de la Casa si existía un mundo diferente al que conocían, y si ese ser venía de ahí, eso significaba que era un mundo peligroso.

PROCESO TERMINADO. MANTENIMIENTO DE LA IA DE LA ATLANTIDE BETA TERMINADO.

Este nuevo mensaje sacó a Emilia de sus reflexiones. El brazo que sostenía la cabeza de Susana se retrajo y esta quedó libre.

-¿Susana? -dijo Emilia mientras se acercaba.

Pero de repente Susana se incorporó gritando. Gritaba con todas sus fuerzas y cuando vio que alguien se le acercaba movió los brazos frenéticamente te en un intento por defenderse. Este movimiento brusco provocó que cayera de la camilla. Entonces se arrastró hasta que topó con la pared; esa persona desconocida se acercó a ella y se cubrió el cuerpo con sus brazos.

-¡No! ¡Vete! ¡No me hagas daño! -gritaba con todas sus fuerzas.

Emilia tomó las manos de Susana e intentó calmarla.

-¡Susana soy yo! ¡Cálmate!

Susana se agitó bruscamente cuando sintió que le tomaron los brazos. Pero al escuchar una voz conocida y ver ese rostro dejó de gritar.

-¿Emilia? -preguntó Susana temblando.

Su amiga hizo un gesto afirmativo. Entonces Susana la abrazó y comenzó a llorar, pero al igual que Emilia su "llanto" solo fueron gemidos y gritos entrecortados. Así es como las Atlantides lloraban.

Estuvieron abrazadas un buen tiempo, pero no importó. Ahora había un cambio en la forma de ser de Susana, por fin expresaba una sensación al menos.

-¿Susana? ¿Cómo te sientes? -preguntó Emilia viéndola cara a cara.

Susana se tomó unos minutos antes de contestar.

-¿Dónde estoy? -dijo débilmente- ¿Y tú quién eres?


Nos vemos traps. :wink:


Arriba
   
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema  Responder al tema  [ 11 mensajes ]  Ir a la página 1 2 Siguiente

Todos los horarios son UTC


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado


No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro
No puede enviar adjuntos en este Foro

Buscar:
Ir a:  
cron
Desarrollado por phpBB® Forum Software © phpBB Limited
Theme Created by HOLLYSMOKE
Theme updated to phpBB 3.1.6 by KamijouTouma
Theme Version is 3.1.6-ss2

Traducción al español por phpBB España