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MensajePublicado: Mié Oct 25, 2017 9:57 am 
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Rebirth of Tokoyo
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A ver, un poco de historia:

El "Proyecto de Novelización de Touhou" era básicamete una colaboración entre Jap, un poco Buren, y yo.
EDIT: Reitou dió una mano también para el prologo (inexistente) ahora que me puse a investigar.

Esto fue más o menos en 2013~2014 así que no logro recordar mucho, pero poder trabajar en este proyecto con Jap fue honestamente todo un placer y me gustaría poder acordarme con más detalle de las cosas que hicimos en este tiempo~

La idea del proyecto se explica sola: Volver a Touhou una "novela". Sí, una historia con capitulos.
Usando varios aspectos canon con nuestras interpretaciones de los juegos, queriamos darles a los juegos una mayor profundidad en lo que se refiere a historia.
Un capitulo = Un boss. Así de simple.

No llegamos muy lejos, si me acuerdo bien Jap empezó a trabajar, o a estudiar en la uni, o ambos.

Solo hay 1 capitulo disponible del proyecto. Sé muy bien que había un segundo capitulo ya terminado, pero o no lo llegamos a postear, o se eliminó del foro antiguo.

También había un prologo MUY triste y enternecedor que no logro encontrar, y croe que eso lamentablemente quita un poco la experiencia de leer este capitulo. Pero otra vez, no lo encuentro.
Las dos opciones me entristecen por igual. Porque me acuerdo que tenía una cuenta de Dropbox con la que compartía una carpeta con Jap llena de todos los archivos, si me acordara de nombre de esa cuenta, sinceramente no me molestaría postear el segundo capitulo, o terminarlo si es que le faltaba un final.

También se perdió el "nexo" de los capitulos en el foro viejo. Básicamente para tener un lugar cómodo en donde hablar del proyecto en general y poder revisar los capitulos por orden sin tener que buscarlos. Jap había creado un thread general del proyecto.
No lo necuentro ahora~

En fin, voy a editar el texto para agregarle color e itálica a los dialogos, además de separar mejor los parrafos. Voy a asumir que tienen un fondo oscuro asi que voy a hacer los colores claros~

Me acuerdo que tenía un millón de firmas sobre este proyecto, luego las subo~
Con todo dicho y hecho, disfruten, es una lectura extensa pero vale la pena :satosmile:

EDIT: Viaje en una máquina del tiempo hacia el pasado bien pasado y logré rescatar todo lo relacionado con el proyecto :puchimas:
Eso incluye el prologo tambien, asi que les recomiendo leer eso primero~ Lo dejo en un post abajo de este.

Capitulo 1:
[+] spoiler
El tiempo había transcurrido pacífico y ansioso hasta alcanzar un amanecer radiante, junto a la presencia de un sol diurno, en una madrugada donde el ambiente se respiraba generoso, y acariciando juguetones los rayos cándidos los cabellos de una jovencita preocupada por su futuro.

Reimu aprendió a manifestar el arma ancestral de la memorable estirpe Hakurei, el orbe blanco y negro de la templanza, sintiendo el rapaz orgullo de dar un paso de lo que ella consideraba una especie de independencia temprana. Los escritos que explicaban rebuscadamente el uso y el desuso de la esfera mística eran más que abstractos, rozando lo críptico; simplemente hacían referencia al objeto y su origen, sin dejar en claro la información que se necesitaba para la ejecución, como si estos rezos retaran al lector a intentarlo mediante sus propios métodos, como una recóndita disciplina.
La jovencita trató de recordar con claridad como su madre maniobraba aquella esfera resguardada recelosamente; empezó a encontrarse con escenas de variadas sesiones de práctica en las que, con ayuda de un singular arte marcial, lograba provocar parábolas y trayectorias con una soltura y coordinación esperables de un tigre adulto. Su joven memoria describía golpes y movimientos que ni siquiera mantenían contacto con la esfera, además de veloces arranques vectoriales que ocupaban increíbles cantidades de metros en su rango.

- ¡Wow, qué genial! – Exclamaba maravillada una aún más pequeña Reimu, a la par que aplaudía con emoción, dibujándosele una sonrisa que no podía contener, sentada como de costumbre sobre el pórtico del templo.

- Je, no seas ingenua hija, esto siquiera puede ser digno de admiración. – Le reprochaba, con un toque característico de falsa modestia la sacerdotisa Hakurei mientras se quitaba con desprecio restos de sudor y transpiración de su frente.
- Pero entonces, ¿Por qué la usas así? -
- Lamentablemente, tu estupidez es comparable a la mía. - La mística esfera empezó a levitar antes de desaparecer al efectuarse una señal. - No conozco mucho de asuntos mágicos, así que improvisar fue mi mejor opción.
- La única estúpida aquí eres tú… - Infló sus cachetes en el corto lapso que interrumpía la frase. - No sabes cómo se usa realmente, ¿No? – Dijo Reimu decepcionada mientras ladeaba su cabeza como su madre sabía que lo hacía.
- No la usaría de esta manera tan ridícula si supiera. De igual forma, me es bastante útil así como es. No quiero darle mucha importancia. -

Al recordar todo esto, Reimu fue acorralada por sensaciones de nostalgia. Comenzó a dejar nacer una risa de melancolía y dicha por haber vivido aquellos instantes con la única persona que tuvo incondicionalmente a su lado, al mismo tiempo que sentía sobre las palmas esa robustez poderosa del objeto sagrado que llevaba en sus manos, aprendiendo la responsabilidad que le tomará bimestres en desarrollar. Aún así, estos recuerdos no lograban despejar sus dudas, cosa que infantilmente no esperó; tan sólo le ayudó a rememorar la manera improvisada con la que su madre dominaba el orbe, siendo la única forma viable que ella misma tendría que usar.
- Bueno, si no hay de otra manera… - Dijo para sí misma, resignada del porvenir.
Con ese pensamiento en mente, Reimu se dispuso a ojear y observar la esfera.

Le resultaba un objeto extraño y único, parecía fantástica su solidez en contraste a su liviandad. No obstante, igualmente fantástico su tamaño, casi el mismo que el torso de la niña. Con no mucha decisión, lanzó el artefacto hacia arriba apenas, comprobando la movilidad del compañero al que deberá domar de ahora en adelante. Al tomarlo por inercia suya y gravedad, se extrañó junto a un viento que le acariciaba el rostro. Era un día encantador; se oía la fricción de las hojas de tanto en tanto, pero el orbe ignoraba aquello. Reimu notó al fin que la extrañeza que le provocaba el arma era su relación con el aire: se discriminaban como polos gemelos. No había ningún roce que perturbara su rumbo, literalmente la esfera no producía brizna ante el movimiento ajeno, como si esta se centrara en obedecer tan sólo a la joven Hakurei.
Sorprendida de comprender un poco mejor la responsabilidad que traía entre sus manos, se dispuso a hacerle botar hacia la tierra. El objeto reaccionó obediente, veloz regresando de un salto como una simple pelota de juego de canasta. No fue tan difícil, o eso creyó. Creyó tanto en ello, que dejó salir su tontera, rebotando la esfera contra la tierra otra vez, de tal manera que por lógica lo siguiente con quien colisionaría sería un muro de su hogar, y así se hizo. Al toparse con esa pared, el orbe siguió su rumbo hacia ella. La jovencita por supuesto que trató de tomarla a tiempo, pero la esfera discrepó de su intención, estampándosele en la cara. Apareció entonces el dolor, tan poderoso que no le permitía sentir sus narices, ni ver por las rápidas lágrimas. Se dejó caer al suelo, se revolcó, y se empezó a quejar. En medio del sufrimiento de un novato, recordó la velocidad y la potencia con la que su madre dominaba el arma, intentando asimismo imaginar como podrían resultar heridos sus enemigos monstruosos luego de una pelea.
- Y aún así, ella siempre llegaba tan lastimada… - Fue el único comentario que pudo sacar de ese pensamiento, entre sus frotes en el rostro adolorido y desniveles de voz.
Sin prisa, comenzó a levantarse mientras se quitaba la hierba, el polvo y las pizcas de dolor de encima, yendo asimismo a buscar su orbe donde pudiese haber caído. Aunque ya había aprendido como materializar este poder, significaría un desperdicio de energía ilusoria si repetía el proceso en vez de reencontrarse con su artefacto, como harían las personas ordinarias. Lo vio entre unos arbustos, por fuera del patio empedrado del templo. Se acercó lo que creyó suficiente y se dispuso a entrenar aquella técnica para atraer el objeto. No entendía muy bien sobre la manera del cómo hacerlo, pero supuso que se trataba de simplemente mentalizar el orbe y concentrarse como si fuera parte de su cuerpo. Y, junto a sus grandes voluntades, sin embargo no lo logró, quedándose con la opción de recogerlo mientras refunfuñaba.
Mientras se inclinaba para coger el orbe, un estruendo se produjo a sus espaldas. Acto seguido, una ventisca de polvos y guijarros le golpeó, sorprendiéndole duramente, ensuciándole el traje, y desordenándole el pelo.
Lo primero que hizo fue preguntarse con su conciencia qué fue lo que hizo mal, e intentó como pudo preparar la calma para verificar lo que hubiese sucedido cuando no miraba. Se volvió lentamente con el arma redonda en manos. Las comisuras de los labios le empezaron a templar, sufriendo una especie de colapso nervioso.

Señalar que el templo estaba destruido era poco. Era como si el mismo tejado hubiera aplastado toda la construcción al desplomarse sus vigas, caso extraño si se toma en cuenta que la mayor parte del edificio tenía cierta y firme influencia occidental, con bases hechas de cementos y el techo era de una liviana madera. Debajo de estas se podía apreciar el conglomerado de ruinas que antes era una arquitectura estable y fina, como si se tratara de una burda parodia de lo que antes era una vivienda y un recinto espiritual. La polvareda pasivamente se disipaba con el viento, quitándole censura al suceso. Con su sonrisa forzando los músculos de la cara, una pequeña sacerdotisa de diez años vio los restos y escombros del único hogar que había tenido en su corta vida, con tan sólo aquel arco rojo sagrado intacto delante de esa escena cruel.
Reimu sentía que debía reaccionar y enmendar las cosas, pero era una situación diferente; ¿Cómo se suponía que debía actuar? No había nadie cercano a quien pedir ayuda, y los escombros del templo eran demasiado grandes como para levantarlos por su cuenta y, primordialmente, la comida se había quedado dentro.
En un revuelo de sentimientos, estaba tan enojada para gritar, muy triste para llorar, y demasiado nerviosa para reír. Por su mente viajó el recuerdo del orbe chocando contra las paredes; y en un razonamiento sensato para su edad, era este orbe el único al quien culpar.
Sentía que debía demostrarle su odio al pobre objeto, y en una explosión de ira, lo pateo con todas sus fuerzas, con espontáneas esperanzas de jamás volver a verlo; sin embargo, la misma fortuna que destruyó al templo empezaba vagamente a brindar una clase de ayuda, como si fuera un amigo arrepentido.

Donde antes se encontraban las puertas al templo, había aparecido un extraño portal. Y como tanto su madre como ella eran iletradas en lo que magia se dice ser, el miedo no tardó en llegar.
Variadas dudas flotando alborotadas en su cabeza junto a sensaciones de temor, dejando a Reimu perpleja, al menos antes de notar que el orbe había desaparecido dentro del misterioso portal. Mientras reconocía al arma ancestral como un odioso cacharro, tenía que admitir lo vital que sería cuando los incidentes en Gensokyo sucedan. Encogida de hombros, dio pasos tímidos hacia el portal, dudando si adentrarse a través de él o no. Lamentable para ella, era su deber mínimamente recuperar su reliquia blanca y negra y descubrir como quitar esa puerta hacia lo desconocido de la vista. Con creencias de que habría peligros evidentes dentro de ese lugar, ingresó con una mezcla de decisión y recelo. Le temblaban las manos. Entre la nueva atmósfera, no había ninguna fuente de luz más que la del otro extremo de la puerta volante, dando una vista similar a la de una ventana en medio de la penumbra viviente.

Este curioso mundo se mostraba imposible de apreciar y reconocer. Reimu, junto a la falta de visión, estaba sobre la nulidad misma, sin sentir las plantas de sus pies en el suelo. El aire estaba seco y denso, brindando sensaciones de ligera sofocación; la única guía de orientación, por suerte para la joven, era el orbe que afortunadamente no se alejó más allá de las luces provenientes de la entrada del portal, como si este hubiera esperado a su niña sin dificultarle las cosas aún más.
Reimu se sentía con gran fortuna, a pesar de sus temores; había encontrado un misterio dentro del templo a causa de su torpeza, lo cual le hizo imaginar que quizá sería rentable. Fue entonces a buscar su arma sin notable ánimo de permanecer en el misterioso lugar. Lo único importante era hacer realidad sus avariciosas maquinaciones, de cuanto pagaría la gente por explorar este en realidad poco agradable sitio como un ejemplo. A lo mejor, podría incluso reconstruir el pobre templo de alguna forma como resultado de ello.
Extrañamente, esa reflexión de luz que despedía la esfera no era la única característica singular que había conseguido; su tamaño había aumentado, y su figura era un poco menos nítida: era como si varios cuerpos desembocaran naturalmente en el mismo espacio e instante, pero al mismo tiempo se materializaran en ninguna parte.
La forma menos difuminada en esos momentos era la del orbe. Reimu pensó que tal vez era una de las tantas características de aquel bizarro escenario. Empezaron a recorrer poderosos los escalofríos por su espina mientras observaba como podía reconocer a su arma nítida entre tanta ajena distorsión. De su mente, se disiparon todas aquellas ridículas ideas avariciosas que anteriormente había tenido y sólo presente estaba el deseo de salir de allí. La jovencita no sabía qué hacer realmente con la esfera, y trató de tocarle para averiguar si aún podía manipularla en este entorno desconocido. De repente, el objeto sagrado desapareció. Por doquier emergió una voz que a su vez eran miles, rodeándola y mareándole por la difusa e irreal sinfonía de palabras sordas que imponían el terror.

- ¿No eres demasiado joven para dominar algo tan fuerte, pequeña?
Trató con esmero encontrar con el oído la fuente de aquella anciana voz reluctante. Se presentó entonces una molestia infausta al instante en su sentido, mortificando sus intentos. Creyendo que era este mundo doblegando su frágil cuerpo, se concentró entonces en encontrar el origen de las palabras con su iris, inútilmente. Allí acudió certero el momento en que su conciencia le respondió la ubicación. La respuesta era, en efecto, en cada rincón de lo negro a su alrededor; el aire se había plagado de voces que se fusionaban en una, y esas bocas se habían abierto para subestimar a un polizón infante. La posibilidad de quimeras parlantes, por mencionar tan sólo un ejemplo descriptible presente en su mente, ocasionó una gama de espasmos veloces por su espina. La adrenalina asimismo emergía, tan rápida como su sensación de inmensa sorpresa y miedo, creando un absurdo coraje que duraba lo mismo que el néctar en el buche de un colibrí.
A sus espaldas temblorosas, Reimu sintió una existencia similar a aquellas bestias que su madre combatía, horas tras más horas. Se volteó para dejar de alimentar su temor a lo desconocido; su acompañante era un humanoide si sus ojos no le mentían, vista por la cual echaba posibles fobias. Jadeó y lo observó bien. Un hombre vestido como un sacerdote.

Dos gélidos amatistas en bruto se encontraron con sus amedrentados ojos de tigre; todo el sudor que traía a cuestas se congeló gradualmente. No pudo ni darse cuenta. La joven sacerdotisa permitió que se escapara un murmullo indicando esa alerta propia que no le dejaba respirar, y este hombre lo sentía. Con una severa y a la vez neutral expresión, le hizo saber a la pequeña el presagio desgraciado que podría caer en ella. Reimu retrocedió. Se alejó apenas. Al ver ese aspecto epítome de disciplina, su propia religión, y la tradición misma, ocurría otra vez el exacto efecto que percibió al denotar quizá su arma entre toda la penumbra y fricción de brisa en este marco macabro sin muerte. Legiones de criaturas dominando un mismo lugar, dejando verse como un clérigo sin tanta pureza al ojo de la niña.
Sintió un frio espectral recorriéndole el cuerpo, como una asquerosa plaga de milpiés. Trató en vano de decir algo, pero las palabras morían tanto en su mente como en su lengua. Los zapatos plantados a lo que no podría llamarse suelo como si hubieran echado raíces. Reimu lograba como podía transformar ese miedo en una sensación de sentirse intimidada. No era momento de doblegarse, aunque sus experiencias no le ayudaran en realidad.
- Supongo que buscas esto. - Le dijo otra vez la voz irreal, mientras el sacerdote movía los labios sin coordinación, dándole el aspecto de un autómata.
Ella, aturdida, no percató que su acompañante opaco se llevó la mano hacia la espalda con tranquilidad, regresándola pronto a su perspectiva sosteniendo un objeto perteneciente a cierto linaje de renombre. Relajando los músculos a propósito, y manteniendo una postura, la jovencita comprendió que su mente no le jugaba bromas. El hombre extendió más su palma colmada, invitándola a apresurarse a conseguir lo que había venido a recuperar. Por la parte de Reimu, sólo soltó una simple palabra de agradecimiento como consecuencia del hecho particular, recibiendo su orbe con las manos asustadas. Volvió la cara lista para distinguir una salida por donde escabullirse; el portal había desaparecido. Sólo se encontró con más penumbra de la extraña dimensión. La escena era simplemente inaudita; se detuvo petrificada sin saber como reanudar.
- Es lamentable cuanto ha decaído este triste sueño, este utópico e irreal proyecto que tantos han perecido por crear. - Dijo la voz, en una monotonía amenazante.
Con una expresión de circunstancia, la niña se volvió a mirar al supuesto dueño del comentario. En vez de un hombre, su lugar era ocupado a una bella joven con una pícara sonrisa de mal presagio. Vestía su nueva compañía lo que se supone que era un traje muy similar al suyo, dándole un aspecto de pertenecer a las tradiciones como aquel hombre o la misma Reimu. Con los idénticos rasgos femeninos en ropas, blancas y rojas, y con una capa que le cubría los hombros en cian oscuro, a la par le envolvía un aspecto de infierno. La niña, esforzando la vista una vez más, luchando contra los mismos efectos del entorno, se encontró con unos ojos fieros manchados del color de los flujos vitales, con largos mechones de la misma tonalidad, entre estos naciendo cuatro cuernos dorados. El extraño efecto visual y la relación de las voces y los labios que se mueven se hizo más evidente.
- ¿Ahora una muchacha es lo mejor que los Hakurei pueden presentar? – Rió. Varios luceros pequeños se materializaron sobre la mujer, los cuales comenzaron a temblar con vigor como joyas en una cola viperina, dando un eficaz efecto de amenaza. - ¿Una pequeña niña se encargará ahora de cuidar la tierra de los antiguos dioses? -
Las luces se abalanzaron hacia su dirección, con una perversa celeridad; Reimu instintivamente lanzó el orbe con el objetivo de contrarrestar a la joven y a sus proyectiles luminosos imitando en lo posible uno de los movimientos que había visto utilizar a su madre. El arma esférica tomó una velocidad atroz y la defendió de las balas blancas. En aquel instante la misteriosa joven desapareció de la vista sin que Reimu se percatara, y el orbe continuó avanzando sin encontrar el fijado objetivo.

- ¿Al menos puedes comprender aquello con lo que juegas? - Comentaba el enemigo invisible, con un notable deje de arrogancia.
Desorientada, no se percató de que su arma de doble filo continuaba a la ofensiva; como una inercia prevista la esfera regresó a ella, embistiéndole de lleno en el estómago. En esta ocasión la sostuvo pronto con las manos, dejándola caer junto a sus rodillas al intangible suelo segundos después, venciéndole el cuerpo ante las sensaciones de opresión y malestar.
- ¿Puedes entender el peso del deber que significa pertenecer a la casta Hakurei? ¿La cantidad de irremplazables miedos humanos que tendrás que desvanecer? -
La pequeña trató de levantarse, pero su orientación de la existencia del arriba y del abajo se alteraba con vigor. Levitando en el mismo lugar donde antes se encontraba el sacerdote y la mujer, se veía con alteraciones galvánicas una esfera con un símbolo casi igual al de su arma, con un tamaño inmenso, con el color fiero de la bella joven, y el tono de la piel sin vida del clérigo. Las preguntas imperativas de aquella inquisitiva voz emergían aún así; le mortificaban y le distraían, pero se negaba a decaer ante tan sólo palabras sin combatir por sus veraces ideales.
- Yo no mataré a nadie, mi trabajo es proteger. – Respondió, como si su verdad fuera la definitiva.
El animado gran orbe comenzó a girar sobre sí mismo, hasta alcanzar una rapidez suficiente y desplazarse hacia su dirección con una gran velocidad, amenazándola con aplastarla; Reimu se quitó del camino casi obligándose a salir del agotamiento debido al medio, y la esfera gigante colisionó con la nulidad de su posición anterior, aplastando el suelo inexistente que resonaba frágil como vidrio chirriante cuando chocaba todavía girando con todo su poder. Regresó a las alturas sombrías para permitir la imagen de un hombre vestido de sacerdote.
- ¿Acaso no te entrenaron para ejercer tu obligación? Claro que tienes que matar, irónicamente debes hacerlo para lograr el orden en estas caóticas tierras. Aunque claro está, siempre la opción más fácil y práctica se puede tomar: el suicidio. -
Antes de que pudiera levantarse, el clérigo la tomó de uno de sus hombros y la volvió sin esfuerzo, para verla directamente a los ojos de inexperto. Reimu alzó su mirada colérica y vio aquella pálida y firme cara, la cual no mostraba ninguna emoción reconocible. Ese inexpresivo rostro, tan perfecto como inhumano; le provocaba repulsión. Al rostro le faltaban las marcas que narran los relatos de vida en la gente; al rostro le faltaba una historia. El sacerdote arremetió un rodillazo violento sin amago previo hacia el diminuto estómago de la joven, Reimu sintiendo asimismo la necesidad de vomitar del dolor. No obstante, la lluvia de impactos que prosiguieron luego del golpe inicial no le permitió que siquiera se queje o se defienda.
- ¿Estás dispuesta a sacrificarte por aquellos que merecen o desean la muerte? - Comentó la voz con una macabra pasividad, mientras el hombre continuaba con su castigo.
Reaccionó la joven de forma lenta, reconoció algunos los movimientos del sacerdote como parte de una versión antigua y bastante rústica de ciertos artes marciales, empezó a coordinarse con las patadas de su contrincante, y trató de defender su frágil cuerpo con unas pocas técnicas que su madre le había enseñado. Sin embargo, la destreza y la fuerza de su contrincante eran demasiado para ella por igual; en un reflejo de oportuno instinto conectó su poder fantástico con la del arma esférica, he hizo que este levitara gracias a un gesto de su mano derecha. Mientras el sacerdote continuaba la mortal danza marcial, Reimu descuidó un fragmento de su propia defensa y un golpe de dureza la envió al suelo negro. El orbe flotaba a pocos metros del combate. Ella dio un salto frenéticamente certero para aproximarse lo antes posible a su esfera mística; más que nunca le quedó claro lo vital que le resultaba. Y, con todas sus fuerzas, la disparó hacia el sacerdote sin dudar. El orbe obediente traspasaba el aire seco sin producir sonido, sin fricción que lo detuviese; el hombre recibió una terrible embestida en el pecho, empujando su cuerpo hacia su detrás, en el proceso su rostro se mostraba impasible, como si no comprendiese el dolor. Ella exhausta aprovechó la represalia para erguirse y moverse inevitablemente entre tambaleos; todavía se encontraba aturdida y todo su cuerpo palpitaba y gritaba del daño. Unas gotas de sangre le enceguecieron los ojos. A la par que se despejaba el ver y volvía a observar para percatarse de que el sacerdote ya no estaba, encontró con la mirada en su lugar una herramienta clásica de purificación.
Se frotó la nariz maltrecha con enfado, y tomó el instrumento santo, el gohei, con su mano izquierda, mientras materializaba el orbe con la derecha y le hacía levitar. Al instante equilibró su cuerpo con los dos objetos mágicos y se puso en una posición perfecta para dominar lo que le deparara.
Reimu actuaba por inercia. Sentía la adrenalina fluyendo por su cuerpo, dándole potencias coléricas para continuar. Ahora, ya no le importaban los comentarios que le hacían el orbe, el sacerdote, la mujer, o la nada, siquiera su conciencia. Simplemente debía derrotar a su enemigo, perdiendo por completo lo que significaba el tiempo, y brindándole el control de su espíritu a sus deseos por acabar con los adversos demoníacos. Le llevó unos momentos darse cuenta de que había utilizado más reservas de magia de la que creía poseer; un río turbio y vehemente manaba dentro de sí con fuerza.
- Parece que en ti está fluyendo la violencia. – Decía pacífica y nuevamente la alterada voz.
Reimu empezó inhalar imponiendo calma, y exhalar la rabia. Esto le ayudaba a fluir la sangre, y la introducía en un estado de calma a propósito. Los sentidos se le agudizaban alertas, tomando una precavida soltura.
- Para empezar, ¿Sabes al menos lo que debes proteger? -
A la jovencita se le vino a la mente la imagen su madre, y esto la llevó a rememorar el borroso recuerdo de la aldea humana. Después de todo, ella era una de las tantas personas que permanecían vulnerables en el caótico Gensokyo.

- Ahora te pregunto, ¿No crees que sería estúpido proteger humanos cuando en la realidad estos abundan? -
- ¡Pero esto es Gensokyo! - Decía Reimu sorprendida por las verdades
- No te desvíes, niña. Tú no eres más un visitante en mis aposentos, y puedo percibir todo lo que deseo. Ahora, vuelvo con mi pregunta inicial, ¿Qué hay de especial en los humanos, para que debas evitar su cacería? - Preguntaba el ente, sabiendo que no podía esperar respuestas certeras.
Evidentemente le molestó oír esta pregunta, la cual consideraba retórica; por supuesto que debía proteger a los humanos. Ellos solos no tienen las suficientes fuerzas como para resistir los constantes ataques de los youkai, Reimu no podía soportar la crueldad con la que él afirmaba que estaba en el derecho de darles caza como simples criaturas.
- Te contaré algo, niña ilusa, que muy posiblemente tú sepas bien. No existen monstruos ni ninguna clase de deidad en el exterior, y si existen, estos pocos viven en el reprimido oscurantismo, escapando del constante avance de ese mundo. Innecesario es elegir qué tipo de vida es más valiosa. Esta es una tierra de youkai, no de humanos, y debes de respetar esta jerarquía. -
Le inundaron lentamente sentimientos de frustración y enojo ante esta lógica conclusión, no obstante se crió entre el miedo que estos seres le provocaban. Le parecía absurdo que se viera en el deber de protegerlos si tenía que traicionar su especie y sus creencias. Aunque, era bastante raro que su madre visitara a alguna persona, siendo así la mayoría de sus amigos youkais. Era una de las ironías de su trabajo, pero no le mortificaban en general.
- ¿Estas afirmando acaso que los youkais no tienen el derecho de vivir, ni códigos de pensamientos y emociones hasta más complejos que el del ser humano promedio? -
Reimu estaba muy confundida. El clérigo la debilitaba con palabras, y le hacía dudar de sus deberes en esta vida. Lo interrogativo de la escena la hacía sentir en un juicio, en el que todos los presentes compartían el mismo veredicto. Tenía un fuerte deseo de correr y huir de allí, y cuestiones en su mente que no tenían una solución visible a su capacidad de contestarse.
- Entonces renuncia a tu trabajo y a tu deber. Naciste para ello pero no quieres aceptarlo, ni tienes la madures ni las fuerzas para efectuarlo. – La manipulaba. Sabía que no podría defenderse ante sus argumentos.
- … Cállate y deja de ponerme palabras en la boca, sé que debo de proteger a los humanos, si estamos en esta realidad y no en la otra, ¡También es nuestro mundo! Es mi deber poner orden entre nosotros. -
- Cuanta energía demuestras, niña. Ahora entremos al segundo punto sobre esto, ¿Te molestarás en proteger a esta tierra agónica?
¿Recibirás el desgraciado encargo de resguardar a déspotas y a débiles por igual? -
La voz esta vez había aparecido con un punzante tono burlón.
De pronto Reimu sintió el peso del compromiso con el cual nació y se le educó. Sintió pesadamente y sobre sus hombros todas las miradas que la observaban y la juzgaban, en esta realidad de fantasías refugiadas en el que vivía. Pensó en el esfuerzo que le llevaría los combates contra los dioses, la recriminación de varios por las decisiones que tomaría, y a su deber de cumplir con favores importantes o sosos que la gente necesitara por mantener antes de su nombre el apellido Hakurei.
- ¿Todavía no deseas renunciar, niña? -
Cerró los ojos, ante lo imponente que era su enemigo en contraste a ella. Recordó entonces los últimos momentos que estuvo con su madre, recordó aquella tierna expresión que le regaló su madre, narrando en ella: “No me odies por el destino que tuve que darte”. Le decía en sonrisas dolorosas que viva para hacer de este mundo el que ella anheló a darle alguna vez.
Sostener estas memorias le resultó revelador. Se sentía cálida en su interior, y más que nunca supo que no debía desistir; rompió el cierre de sus ojos, y en su mirada forjaba la determinación de toda una estirpe.
La voz hizo una pausa durante algunos segundos. Reimu podría interpretar aquel silencio como símbolo de respeto y admiración hacia su persona, pero había algo que le inquietaba. El deje de una intención que aquel ser multiforme le ocultaba, en el mismo aire ella lo sentía, y cada segundo mudo acentuaba esta incomodidad. Más pronto que tarde esta voz expuso el centro de este malestar.
- Pobre niña… te sostienes en un crimen que solo tú cometiste. El que no sientas culpa sólo es muestra de tu ignorancia... -
No tuvo tiempo para formar la interrogación con sus palabras, no obstante la sola sensación de duda fue más suficiente para aquella voz. No se demoró en contestar.
- Te preguntaré algo muy básico, pequeña. ¿Sabes por qué la barrera hereda el nombre de tus ancestros? - Reimu negó secamente; no ganaría nada ahora ocultando su ignorancia.
- Quienes no pueden afrontar sus responsabilidades, no merecen aun conocer su historia. Pero tienen tanto el derecho como el deber de conocer lo obvio. Y veo, pequeña, que tu madre te apartó las verdades para que no sufrieras por ellas. -

Más y más interrogantes se introdujeron en su mente, y todavía permaneciendo en posición combativa, en caso de que aquello le atacara mientras le relataba, temiendo que formulara alguna maquinación para proyectar su atención a otra parte.
- La barrera Hakurei existe para mantener en vida a todo aquello que el mundo moderno decide ignorar, en favor de buscar una lógica vacía, una independencia de lo fantástico. -
Aún con la pizca de agresividad en sus palabras, Reimu reconocía la sinceridad entre su diálogo. Esa voz sólo tenía la intención de revelarle lo veraz, y muy profundo en su interior lo sabía. Sin embargo, surgían necesidades de alejarse de aquella realidad, en la cual sólo se encontraría ante un siniestro.
- La relación entre humanos y youkai se limita a que uno reconozca la existencia del otro: imaginarlo, respetarlo, mentalizarle, temerle... Por ello los youkai atacan a los humanos, es la forma más efectiva para ser reconocidos. La barrera protege la existencia de lo fantástico, para que se guíe toda su atención a aquello que sea mágico y no haya sido contaminado por impurezas. La fe no es sólo un concepto, es también una fuente de vida y de poder. -
- ¿¡Los youkais son producto de nuestra imaginación!? - Exclamó desconcertada. Era demasiado absurdo como para ser cierto. - Pero, ¿Para qué otra cosa serviría la barrera? - Se preguntó a sí misma entre el pilar de su sorpresa.
- Sin embargo, para mantener esta barrera tanto simbólica como físicamente, se necesita crear una frontera entre ambos mundos; un espacio en el que la fantasía es más relativa y la realidad más ilusoria, y esta frontera es representada por una vida. -
Poco a poco Reimu unía ideas, poco a poco empezó a sentir desesperación. Su mente joven preveía sin demora la conclusión de este juicio, y no pudo reaccionar más que con negación.
- El linaje Hakurei es un símbolo incorruptible que mantiene la barrera con vida. Este es su deber primordial, además de resguardar todo aquello que esté dentro de sus límites. Y todos en Gensokyo saben esto, por ello se respeta la vida de la sacerdotisa. -
Se quedó en silencio, esperando la dolorosa verdad, deseando que el tiempo de la revelación se extendiera aún más; no podía ni sabía cómo resistir las ansias, no podía correr a ninguna parte para ignorar este hecho. Tampoco podría callar a su intérprete, porque sencillamente no tenía una fuente que pudiera silenciar; las voces eran demasiadas y asfixiantes en exageración como para ignorarlas. Todo el escenario estaba hecho para enfrentarse a lo que hasta estos instantes se le había ocultado con recelo.
- La estirpe en algún momento debe ser pasada por la sangre. El nuevo tallo ha de crecer y el viejo ha de cortarse. La anterior sacerdotisa deja de ser una extensión de la frontera y se transforma en una molesta figura de poder que hay que exterminar sin ningún tipo de restricción. -

- Por favor, no hables más, por favor. - Imploraba repetidamente la jovencita, pero su única y frágil voz resultaba débil ante las legiones que le aplastaba sus tímpanos con agresiva pasividad. Llevándole ante a la angustia, el miedo y la ira, volvió a recitar.
- Fuiste la primera prueba contra la muerte que tu madre tuvo que enfrentar. Pero no fuiste la última, ni la más mortal. Tú fuiste la razón por la que los youkai podían exponer toda su naturaleza contra tu madre, dejaste en desamparo a tu madre contra un mundo caótico. Tu madre se transformó en una barrera a la que se debía destruir. Tú y solo tú, maldijiste la existencia de esa mujer y fuiste su sentencia de muerte. -

Guardó silencio ante la cruel declaración. Acudió a su mente el recuerdo de su madre malherida sobre las escaleras, inconsciente en su reposo y sumisa en su último aliento. Algo en ella se quebró, desquebrajando la inocencia de su niñez, naciendo de este quiebre la cólera cándida.

- ¿Cómo se atreve a hablar así de ella? - Fue lo primero que pensó, y no pudo evitar abrir la boca. - ¿Acaso sabes todo lo que sufrió? Yo no pude haberla matado... Es una mentira, tiene que ser una mentira. Yo la quiero, la extraño... Ella me dejó su sueño, no pude haberla matado.
- Otra vez la violencia fluye en ti, la subjetividad está nublando tu razón, y tu juicio de acciones se vuelve un caos. La negación ante una obvia verdad solo refuerza mi punto, no puedes escapar del pecado que te ocultó. - Las voces se hicieron oír, con aquella catedrática apatía, que ya no podía soportar.
- ¡Muéstrate, muéstrate, muéstrate! ¡¿Qué te he hecho yo, qué tiene que ver ella?! ¡¿Por qué dices todo eso?! ¡No inventes más mentiras! - Gritaba Reimu con alaridos, exaltada. La ira la dominaba, en su interior había poco espacio para más, su estómago le ardía y sentía las venas de su frente palpitando de la opresión. Su boca escupía saliva con cada entonación, y con expresiones crepitantes su garganta estaba a merced de sus emociones. Nunca en la vida se había sentido así. Ya no había nada de la tímida niña que hacía bromas con su madre, sino que ahora sólo era un creciente deseo por matar debido a la conmoción.
La lejanía de las penumbras empezó a ondularse como la superficie del agua. De ella, emergió lentamente la joven de la melena carmesí. A los ojos de Reimu, aquella plasmada sonrisa de su enemiga había adquirido una connotación bromista y taimada; su figura se alzó levitando por sobre casi un metro en el aire, extendiendo sus brazos a sus lados.
- Supongo que realmente quieres morir como ella. - Mencionó mientras cerca y alrededor de su cuerpo aparecían decenas de enardecidas luces.

Reimu se impulsó en su dirección. En respuesta, docenas de pequeñas esferas luminosas fueron disparadas en su contra. Instintivamente y por suerte, la joven mentalizó su arma girando veloz en una órbita alrededor de ella, ingeniando algún tipo de defensa ante las hordas de amenaza. Las esferas estallaban antes de alcanzar el cuerpo de la niña, pero la neblina de balas, cada vez más densa, no lo permitía con facilidad. A cuenta gotas ingresaban los proyectiles en su rango personal, golpeándole o desgarrándola con todo el poder que tenía. Su defensa demostró ser eficiente pero insuficiente para resguardarle completamente de esos peligros. Poco le importaba.
Sus miembros gradualmente se vieron afectados delante del rápido avance de la oleada de explosiones de luz, las contusiones entumecían su cuerpo y su mente a preocupantes escalas, los órganos de su interior se paralizaban y asustaban temblorosos a los riesgos, y dibujando marcas escarlatas por su frágil rostro la mujer atacante reía al ver su aspecto. Pero, ella siguió avanzando, decididamente ignorando ese dolor. El orbe sagrado no le dificultó el paso, al contrario; se hacía uno con ella al coordinarse perfecta y vehementemente, sólo escaseaba una velocidad necesaria para asegurar una efectividad ante represalias y exigencias requeridas. Entonces, cuando tuvo la cercanía y la oportunidad suficiente, dio un salto hábil y arremetió todo su peso contra el cuerpo ajeno para lanzarla al suelo invisible, empujándola tanto con la vara sagrada como con el arma de su familia además. En la superficie, abrazada de la cadera de ella, notó el cambio drástico de la cantidad de los proyectiles con temor. Se trataban ya de bandas de esferas las que lograban traspasar su seguridad improvisada a reflejos.

Poco a poco, su cuerpo se mimetizaba entre los extensos parches rojos de su piel. Sus piernas no existían para su noción y había perdido la mitad de la vista. El sonido de las esferas, colisionando contra ella, le recordaban a una escena donde un grupo de cuervos tironeaban y tragaban carroña de una criatura ya irreconocible. Recordó mejor y su madre, en su memoria tan lejana, le cubrió los ojos y la tomó en brazos para resguardar su inocencia; la imagen de su madre siempre protegiéndola le hizo hervir la cabeza junto a sus razones de deber.
Lentamente, elevó su agarre de la pértiga purificadora, señalando el lugar donde ella creía que estaba su enemigo. El orbe todavía le protegía de buena parte de las balas, dándole el tiempo idóneo para tomar las fuerzas suficientes. Proyectó en su cabeza al orbe delante de la vara de su siniestra, asimismo ordenándole a su cuerpo dispararlo con la escasa resistencia que le subsistía.
Reimu no supo si logró mover su cuerpo como deseó. El dolor y la visión desaparecieron en ella, junto a sus otros sentidos de equilibrio y oído, sintiendo un limbo gris, no obstante sabiendo que no moría. Ecos de guerra y gritos sobre la piel fue lo último que percibió antes de irse.

Entonces, se despertó. Se despertó entre oscuridades, como no le extrañó. Suspendido su cuerpo en el relativo suelo de su sueño, trató con fuerza de mover sus párpados para poder mirar lo que fuera. Pero, se dio cuenta que no tenía ojos. La ceguera era algo bastante diferente a lo que se imaginaba y le contaban. Era, en cierto modo, ni siquiera no poder ver nada, sino, una humareda uniforme la cual uno sabía que no se iría.
Esto, en vez de desesperarla, la calmaba. Sin saber si había cumplido su cometido, pero suponiendo que así fue, todo se encontraba pacífico en demasía, y no sentía absolutamente nada a su alrededor. Significaría esto que sí había ganado. Sin embargo con sus sentidos apagados, no podría celebrarlo. La paz que le aplastaba explayaba la mente a una muerte cercana, sin presentir latidos en su corazón, ni su pecho alzándose y cayéndose a cada respiración. No pensaba. No podía hacer nada. Se sentía como un fantasma o un ángel, y eso infantilmente la hizo sonreír en alguna parte de su ser. Tal vez, su cerebro no le permitiría llegar a un desenlace con angustia. Asimismo alucinó.
- Te preguntaré nuevamente. ¿Por qué quieres proteger este agonizante mundo? – Algo resonó delante de su cuerpo torpe y paralizado. Las voces, esta vez más claras, las cuales no regalaban otra imagen que sentimientos nulos en general. Una sinceridad caída.
- Lo protegeré porque es lo único que ella me ha dado. Y, con el templo destruido, tengo más razones para aferrarme a este lugar. - Respondía Reimu de inmediato, sin entender cómo lo hizo, sin una boca sana ni ideas claras. Habrá sido alguna parte de su alma inquieta, imaginó.
Nada ni nadie le contestó ni corrigió.
La realidad fantástica convocó presencia y la condujo a los profundos recodos del conocimiento necesario. Era donde ella debía ir, ingenua de los desafíos y cicatrices del futuro.
EDIT:
Una "expansion" o edición al final de este capitulo que sinceramente me gusta mucho, es breve~
[+] spoiler
Reimu sintió que era parte de una nada intangible e uniforme, simplemente era. Todo deseo que hubiera sentido en un pasado ya era algo lejano que poco se relacionaba con su ser, había olvidado si en algún momento había existido la tierra de los dioses olvidados o si esta era una minúscula parte de otra realidad infinita dividida por una pequeña y endeble membrana. El yo era algo tan abstracto como lo sería todo lo que en otro momento confabulo con ella, se trataba de un burdo sueño que la preparaba para un gran despertar. Pero algo quería que otra vez volviera a soñar.
Esa nada se separó en dos y al hacerlo tomo una característica y se convirtió en un algo, las dos mitades eran la antinomia de la otra y como tales odiaron y amaron la una de la otra, pero su división no fue algo cortante u algo definitivo. Se trataba de la sintonía de dos entes tan diferentes, que simplemente eran similares por ello, encadenados conforme a su situación como el agua y el fuego dentro de nuestro propio mundo.
“Ying-Yang” Era lo único que describía la situación, y lo único que susurro Reimu cual canto para sus solitarios oídos.
Como un todo nuevo creado por estos dos lados de la nada, Reimu supo que su obligación era proteger a ambas partes del amor y odio de una a la otra, persiguiéndose infinitamente. Ambas sustancias se reconocieron como una y la vez como otras y dispusieron a hablar con aquella otra cosa que les vigilaba.
-¿Por qué tú, pequeño ser deseas protegernos de nuestra eterna unión, porque este presente a un ser tan antiguo que nunca reconociste?- Preguntaba serenamente la unión de las partes.
Reimu miro dentro de sí misma y vio que ella no quería volver a ser parte de la inmensa nada, el deber de tener que vigilar algo y ser algo le gratificaba y la llenaba, saber que no dejaría que su mundo se convirtiera en nada era lo que más soñaba en ese momento de introspección, sería mucho más tranquilo dejar que esa nada permaneciera inmutable, pero era algo vacío y carente de dicha.
-Porque simplemente amo todo lo que es, todo lo que existe y su unión que lo permite-
Las dos sustancias empezaron a girar una con la otra, fueron tornándose en una forma circular y luego esférica, esta esfera lo rodeo todo he introdujo a Reimu en su interior, dentro de ella lo supo todo hasta llegar a tiempos de toda existencia y volver a su presente que tanto añoraba.
Notas aparte:
[+] spoiler
( https://www.youtube.com/watch?v=xavUmp_d4M8 Stage Completed~)
Si llegaste al final, ¡felicitaciones! :yatasmile:
Acabas de leer el trabajo arduo de dos personas que amaban Touhou~

Sinceramente me pierdo un poco a veces leyendo este capitulo haha, hay partes que no están muy aclaradas y no se entiende el suceso de eventos en mi opinion.
Pero además de una palabra o dos, decidí no modificar el capitulo, ya suficiente con los colores de dialogo.
Tenía planeado poner música que acompañe el fic, pero los links de youtube no estan sirviendo parece, y en todo caso. Creo que un link de youtube en medio del fic arruinaría el flujo.

Esta es la primera pelea que Reimu tiene como la nueva sacerdotiza Hakurei.
Shingyoku es un personaje interesante en este fic.
No sé si con Jap teniamos planeado expandir sobre su personaje más adelante en el fic o no, pero definitvamente tiene mucho potencial.
Shingyoku diría que es el "mentor" de Reimu en este capitulo, lo pongo entre comillas porque aunque le revela verdades a Reimu, pero también le dice mentiras.

Sugiere que Reimu se suicide y pocos minutos despues procede a explicar que la vida de la sacerdotiza es esencial para mantener la barrera. Argumenta que los humanos no tienen nada de especial y los youkais deberían ser libres de comerlso básicamente.
Cuando eso podría arruinar severamente el balance de Gensokyo, porque faltarían humanos para que crean en los youkais~

Como lo interpeto yo, Shingyoku mintió para sacar la reacción que necesitaba de Reimu. Dudo que de verdad la quisiera matar, en vez de eso, estoy seguro que su intesión todo ese tiempo era darle a Reimu una razón para exterminarlo, para entender el proposito y trabajo de su legado.
Actuó como lo hizo para despertar desprecio en Reimu, mientras que a la vez le despertaba una "llama" en el corazón para seguir su proposito y lograba entender mejor el trabajo que su madre se negó a explicarle mejor.

Básicamente, la manera en la que lo veo es que Shingyoku estaba obligado a ser un youkai maligno para hacer que Reimu sea la Reimu que conocemos~

De verdad me apena no haber encontrado el prólogo y el segundo capitulo, pero no hay nada que se le pueda hacer. Ah well~

Muchas muchas gracias por leer, se los quiere ♥

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Gracias Pala~ La firma se sobresalía un poco del tamaño límite parece así que la resolución es RIP (?) pero en fin, me gustó bastante haha, merry christmas ♪
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Última edición por M.A.M el Mié Oct 25, 2017 11:05 am, editado 3 veces en total.

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¡Los milagros existen!~

Encontré la contraseña de mi cuenta de dropbox al final! Así que voy a postear el comentario que Jap, Buren y yo dejamos para este capitulo, ojalá no les moleste donde sea que esten (?)
Me estoy fijando si escondiditop or aca esta el prologo y el capitulo 2.

Jap
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Bien, Buren me está apuntando con una pistola por sí no escribo esto en este momento:
La experiencia con este capítulo ha sido muy reconfortante. Todo el equipo hemos terminado este capítulo con nuestro sudor, sangre y lágrimas… y todo ha valido la pena, la experiencia que he sacado de este proceso ha sido muy enriquecedora, si esto fuera algún RPG, de seguro en mis stats dirían LVL 2…. U eso quiero creer.
A mediados de agosto termine el capítulo, casi que días después de terminar el prólogo, y fue doloroso descubrir que aquel escrito lleno de emociones y buenas intenciones era una real basura. ZUN me habría abofeteado muy fuerte si hubiera pensado en publicar el capítulo como estaba, y tengo suerte de que Buren me hiciera caer en cuenta de eso. Se mostró muy reacia al comienzo, tuve que sobornarla para que me aceptara como su pupilo (y aun no pago mi deuda, jeje) pero ya que ha pasado tanto tiempo, y ya que he trabajado mano a mano tanto con mam como con buren, puedo ver con orgullo y felicidad el trabajo final.
Tambien adjudicaría la demora a la investigación que he hecho con todo el material de touhou, poco a poco he aprendido muchos detalles y cosas que, en su momento, ignoraba de la historia central. Puedo decir con seguridad que ya no recurriré a ningún tipo de fuente poco confiable para continuar la historia, u al menos cuando llegue a la era windows, ahora tengo una visión mucho mas certera de Gensokyo y el mundo folklorico de Zun.
Nuevamente, espero que disfruten mucho el capitulo. Y agradezco que se tomen el tiempo para leerlo, se los agradecería mucho.
PD: Hace un mes Mam me comento que el capitulo se lee mejor escuchando un arrange orquestal de The Positive and Negative. Aun no compruebo esto, pero puedon hacer la prueba.
Buren
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Finalmente terminamos este primer capítulo.
Revisar escritos ajenos es un trabajo demasiado duro, más si me tardo como un mes para editar menos de seis mil palabras. Y es más aún difícil si uno no se pone de acuerdo. Tuvimos algunos problemas menores con el diálogo, y como soy una especie de maestra en esto de la escritura para Japo, insultarlo y regañarlo es increíblemente agotador. Tiene mucho que aprender, y realmente espero que le vaya bien con esto, jeje. Cada vez lo hace un poquito mejor.
Por mi parte recomiendo realizar esta clase de experiencias. Sin importar lo bueno o malo que sea uno, ayuda mucho con el avance y formación de las habilidades.
Yo :yatasmile:
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Nos tomamos tiempo, mucho más del que esperaba para ser sincero XD Pero tengo el presentimiento de que valió la pena, si es que aún hay gente que quiera leer nuestro proyecto, agradecería que comenten; este capítulo en especial fue interesante de leer, y sé que se puede disfrutar mucho.
Esta vez contribuí menos de lo que me hubiera gustado, pero Buren hizo un trabajo excelente, así que todo termino mejor comparado a que Jap y yo lo hubiéramos hecho solos, así que me gustaría agradecerle por eso, y también por la maestra oficial de Jap (?)
Bien, creo que voy a renombrar este tema y quitarle el "capitulo 1" haha. Me alegra un montón haberme encontrado con todo esto de vuelta~ Gracias a dios que lo subimos a internet por las dudas.

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Gracias Pala~ La firma se sobresalía un poco del tamaño límite parece así que la resolución es RIP (?) pero en fin, me gustó bastante haha, merry christmas ♪
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Última edición por M.A.M el Mié Oct 25, 2017 10:48 am, editado 1 vez en total.

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El post que había hecho Jap como "nexo principal" del proyecto:
[+] spoiler
PROYECTO DE NOVELISACION DE TOUHOU PROJECT.
TRABAJANDO: M.AM, jap012
ESTADO: programando, investigando.
ADAPTANDO: Highly responsive to prayers
Introducción de proyecto por jap0112
Me imagino que más de uno acá se está rascando la cabeza al leer esto, después de todo ¿tratar de adaptar una saga de más de una veintena de juegos salidos? ¡Suena a una locura! Pero esto tiene como única función dar otro ambicioso material de fans que tanto salen de touhou.
Este proyecto tiene como objetivo dar una interpretación de como son los eventos de los varios juegos que complementan esta saga ¿un trabajo futil? No lo creo, si algo caracteriza a la saga es la gran cantidad de huecos que deja en la, para asi ser llenados como se desee por parte del jugador o cualquier material de fans, y vaya que hay mucho que deseamos mostrar. Pero no se confundan, No queremos imponer de forma estúpida nuestro punto de touhou Project, se tratara de un simple tributo a todo lo que es esta saga y presentar una de las tantos puntos de vista de que es touhou Project.
Entendiendo las dimensiones del proyecto sabemos que en algún momento nos quedara grande, estamos trabajando con entusiasmo en todo lo que abarca la era pc98, y nos falta muchísimo para terminarla, Por el momento solo somos dos; M.A.M y yo, y en esta etapa temprana aun no vemos una necesidad por reclutar nuevos integrantes, pero estaremos abiertos ante cualquiera que desee unírsenos.
Como principal condición para llevar esto acabo será divertirnos con el transcurso del proyecto.
Información editorial:
El orden de cómo se llevara el proyecto será adaptar un jefe por capitulo, comprimiéndose la aparición de aquellos jefes que aporten poco o nada a la trama, en necesidad de abarcar algo de algún jefe fuera de su “nivel” se dispondrá de capítulos “especiales” que se publicaran antes o después de su aparición. Cada incidente dispondrá de un prólogo y de epilogo para presentar y cerrar los eventos de este, esto será flexible ante las necesidades narrativas que los eventos dispongan.

Y sin demorarlos mucho, aca mostramos un cacho de lo que tenemos escrito:
(aca el spoiler)
Espero que este sea un buen presente ante el dia de touhou Project :)


Prologo: (Evidentemente lean esto antes que el primer capitulo~)
[+] spoiler

Entre las colinas de Gensokyo, se podía encontrar la quieta figura de la miko Reimu Hakurei. El mundo que ella vivía se hacía distante e intangible, las lágrimas que quería derramar se iban con ese mundo antes de intentar salir. Sentía como todo se alejaba mientras miraba el fuego, la pira fúnebre calcinaba poco a poco la figura de la mujer que no le permitió llamarle madre.
-Reimu, ya te dije que no me llames mami, pequeña- Rezongaba la miko Hakurei en un suspiro - me hace sentir más vieja de lo que soy-
-Entonces…- Quería saborear el momento, la burla salió con naturaleza - ¿cómo te puedo llamar, anciana?-
- Respeta a tus mayores Reimu; en algún momento nos ocurrirá algo-
Recordó este viejo y típico monólogo en los que ambas caían cada tanto. ella siempre se cuidó por verse jovial, reluciente y joven, a pesar de que todo en ella hacia una antonimia a su verdadero ser; tenía un bello y afilado rostro, pero su fría mirada no ayudaba a demostrar las cálidas emociones que en su interior convergían; tenía un hermoso, oscuro, largo y laceo cabello, que sin querer acentuaban la gélidez de su mirada; las cicatrices que inundaban su piel le daba un aire peligroso, pero pocos eran los que se fijaban en el dulce aroma que ella despedía por los varios menjurjes que a diario se aplicaba, para tratar de desvanecer las marcas; su cuerpo era esbelto y voluptuoso, pero este estaba marcado por duros y afilados músculos, fruto del constante y fiero entrenamiento que se imponía.

Reimu odiaba que ambas se encontraran en medio de sus paseos por los alrededores con alguna persona, veía en sus expresiones un temor respetuoso que les obligaba a plantarse frente a ellas, con los típicos saludos o peticiones que le hacían a la miko de Hakurei. ¿Acaso no podían ver a la tierna mujer que les saludaba y que les ayudaba con cualquier encargo sin una pisca de mala actitud? pero aun si a Reimu le molestaba, podía entenderles.

El anaranjado atardecer se confundía con las llamas en las que ya no podía distinguir el cuerpo de ella, Reimu sentía un gran dolor en su interior, pero no podía expresarlo. Las danzantes y alargadas sombras creadas por la pira le daban un aire irreal a la escena, una realidad aislada del mundo, un mundo desconocido y raro en el que ella ya no habita.
-¡GAAAH! ¡RECUERDAME DARLE UNA OFRENDA A LOS DIOSES DE LA BEBIDA!... Ahora que lo pienso, uno de esos idiotas, me debe la paga de una apuesta… GUAH JAJAJA-
Las noches de festival… y en general cualquier noche en la que ella se aventurase a ir a una visita. Regresaba destrozando puertas con patadas y gritando incoherencias, esta también era una pantomima común, pero mucho más difícil de soportar, Reimu se tenía que dar en la difícil tarea de hacer que ella cayera en su futon y evitar que vomitara sobre el pobre tatami. Cuando ella estaba lo suficientemente consiente le decía que le amaba o incluso le daba un beso en la frente, pero la regla general dictaba que al caer en su madriguera, ella entraba en un extenso y prolongado tiempo de coma. Una noche, mientras Reimu la acomodaba en el futon, ella le abrazo, y puso su cara entre sus pechos, trato de liberarse del nauseabundo olor de alcohol, pero noto que ella sollozaba. Estrujo aun más a Reimu en su cálido abrazo, y entre susurros le dijo.
-Duele tanto que tengas sus mismos y bellos ojos…-
La pira seguía consumiéndose, a su vez que el azul oscureciéndose era el último regalo del sol, le hormigueaban las piernas y los ojos le escocían, se dio cuenta que su cuerpo no respondía por sí mismo, a menos de que ella misma no se diera en la tarea de hacerlo reaccionar. El viento hizo que un mechón de sus violáceos cabellos descansara en su frente, no se molestó en ponerlo en su orden. El efecto de la poca luz de la pira le daba una tonalidad oscura, amaba el oscuro y laceo cabello que ella tuvo en ese momento.

Entendía cuál era la función del linaje Hakurei y su importancia en Gensokyo, pero eso no le calmaba ante la tensión que traían los incidentes. A Reimu le aterrorizaba ver la presión y estrés que la miko tenía momentos previos de su ida para resolverlos, el aura violenta y oscura que tanta gente asumía que tenía, pero que para Reimu era una realidad tan ajena en comparación con la madre que creía tener, esa misma aura aparecía de manera sigilosa y momentánea. su cuerpo tomaba una tensión felina, una sensación de muerte y destrucción, mostrando muy internamente su miedo por aquello a lo que tuviera que enfrentar. Los momentos en los que Reimu aguardaba en el templo esperando por su llegada, eran eternos. La posibilidad de que ella no pudiera llegar alguna vez le horrorizaba. Imaginaba su cuerpo inerte mirando al cielo gris con una lluvia torrencial, las gotas cayendo en sus ojos sin que estos reaccionaran, un agujero abierto de lado en lado en el espacio en el que estuviera su corazón. También se la imaginaba humillada tratando de sostener sus órganos de una herida abierta de par en par, mientras su contrincante se reía en cara. Reimu quedaba petrificada viendo la entrada del templo, esperando que ella volviera una vez más. Siempre volvía, tal vez con varias heridas que dejarían otras marcas más, pero volvería, triunfante con una falsa sonrisa en su rostro, y le diría que es una estúpida por preocuparse tanto, ella siempre estaría de vuelta. Pero sabía que las experiencias con los incidentes le dejaban más que cicatrices. No era raro encontrarla despierta temprano por la mañana, mirando el horizonte con una tranquila expresión en su rostro, con una mirada que expresaba todo lo que había vivido, demostraba todo el dolor, el consuelo, la esperanza y la dicha de seguir viva. Reimu no la sacaría de ese letargo, se limitaría a verla y tratar de captar algo de ese espíritu y de esas emociones, entendía que algún día ella estaría en su lugar, no lo deseaba, porque sabia con sertasa que si llegara a tomar su puesto, seria porque no logro volver.

Pero volvió.

Reimu espero por horas su llegada, no era común que volviera después del anochecer, pero era una imposibilidad el que ella volviera luego de haberse puesto la luna. Los incidentes por más violentos y duros que fueran eran asuntos de unas cuantas horas. Un miedo gélido entro por la boca de su estómago y la inmovilizo, tenía un miedo atroz por el mundo que su madre no llegara a proteger, pero fue más el miedo por pensar en su madre sola y agonizando sin que nadie pudiera ver sus últimos alientos, esa visión patética de aquella fuerte y efusiva mujer le obligo a salir corriendo a donde fuera, sin pensar en el lugar en el que podría estar. Pero no tuvo que buscar mucho, la encontró inconsciente en un charco macabro de su propia sangre, entre los primeros escalones de la entrada, en efecto. Resolvió el incidente y volvió como siempre, pero esta vez le había costado demasiado.
Estuvo reposando por varias semanas entre la vida y la muerte, lucho cada segundo por vivir, aunque a eso no se le podía llamar vida. Reimu hizo cargo de ella todo ese tiempo, le alimento y le baño. Cambiaba varias veces las vendas, las cuales cada vez era más repulsivo el olor que despedían, Reimu pasó horas llorando y rezando por su salud, algo fútil y hasta patético, lo sabía. Pero no por ello se rendiría tan fácilmente, no dejaría a su madre así. Iría a la aldea humana por primera vez en su vida, sería también la primera vez que saldría del templo sola sin su compañía, era parte del ritual de purificación para prepararle como una nueva miko Hakurei, pero eso ya no le importaba, sus primeros contactos con personas fueron penosos por su poca habilidad, pero se las arregló para conseguir lo que necesitaba. Traería varios curanderos al templo, pero todos traían las misma respuestas. Y así prosiguieron varias semanas hasta llegar a un último día.
Reimu también había decaído, en su reflejo encontraba un rostro cadavérico y ojeroso, obra de su propio descuido. Estaba haciendo los cataplasmas para poder cambiar los vendajes, pero cuando se dio en esa tarea, vio que la mujer que no le permitía llamarle madre había despertado. Le miro con unos cansados y sabios ojos, con mucho esfuerzo levanto su mano para acariciarle el rostro, parecía haber envejecido mil años y ya poco quedaba de aquella fiera juventud que le caracterizaba: Su madre no podría aguantar mucho más, la triste y terrible verdad se manifestestaba.
Un llanto silencioso corrió por su rostro, humedeciendo también su penetrante mirada, con el igual esfuerzo que hizo por acariciar a Reimu seco sus ojos, con cierta lentitud se dibujó en sus labios una dulce sonrisa, con ello expreso todo y a la vez nada. Poco a poco la vida fue escapando de sus ojos, adquiriendo un vacío vidrioso.
Reimu dedico el resto del día en preparar la pira a las afueras del tempo.
La luna ya se encontraba en el centro de la bóveda celeste, cuando ya el fuego daba indicios en convertirse en brasas, se sentó en el suelo, con la vista aun en la pira sin saber qué hacer, o pensar, le daba miedo saber cuánto la extrañaría una vez el fuego fueran solo cenizas, sentía deseos de recapitular su vida con ella, recordando algo que tenía dentro de su bolsillo, sacando de ahí una carta muy plegada, la aliso y se dispuso otra vez a leerla con la poca luz que la pira le daba. Se trataba del testamento de su madre, algo que siempre estuvo resguardado en el cajón de un mueble olvidado. Poseía una calígrafa fina escrita con mucha dedicación, era notable el paso del tiempo por el amarillento papel y las marcas de hongo que la moteaban.


“Ya han pasado 7 años desde que estoy contigo, Reimu, ya sabes que ha pasado si llegas a leer esta carta. Cuál es nuestro deber y nuestra función en este mundo, solo deseo tener el lujo de verte crecer, convertirte en una bella doncella, y enseñarte todo lo que necesitas saber. En estos 7 años que hemos pasado juntas te he mostrado un mascara muy diferente de quien soy realmente, a veces siento que realmente soy así, y que todo el tiempo pasado en el que no estuve contigo eran una mentira, una sucia y burda falacia de un cruel fantasma, pero si todo lo ocurrido fue para finalizar en ti, no me arrepiento de nada. En el paso de mi vida. he cometido actos horribles, entre ellos quitarle vida a cientos que tal vez no lo merecían, traicione mis orígenes y trate de escapar de mi destino. Pero ella me obligo a volver, hay cientos de cosas que me gustaría haberle dicho, siempre me pregunte que pensaba de mí y porque no me recibió con odio en sus últimas horas. Pero cuando te sentí en mi vientre, Reimu, lo descubrí.
Naciste de la semilla de un hombre sin destino ni futuro que me duele recordar, naciste en una noche oscura y violenta en la que temí por mi vida y la tuya, principalmente. Pero viviste, y te tuve en mis brazos, y comprendí cuán importante era protegerte y proteger esta vulnerable tierra. Antes de ti pensaba que era algo fútil tratar de hacer algo por Gensokyo, me preguntaba porque dedicaba mi vida en mantener estable la tierra de los decadentes dioses, aun si sabía su cruel destino, pero gracias a ti anhele un futuro en el que te viera crecer y en el que ya no necesitaras tomar mi relevo “es algo utópico ¿lo entiendes?” en mi mente una voz siempre lo recordaba, y odio que tuviera razón. Si lees esta carta, antes de que estés preparada. Significa que tendras que entrenar sola, y descubrir las fuerzas que nuestro linaje esconden. Por favor no me odies por esto Reimu, puedes odiarme por mostrarte algo que yo no era, pero por favor no me odies por el destino que tuve que darte, muchas veces desistirás, y querrás renunciar a él, pero toma el único legado que te pude dar, y vive Reimu, vive para hacer ese mundo que yo anhele a darte una vez.
Te quiero mucho hija, es lo único que quisiera que supieras de mí.”


Reimu cerró la carta nuevamente y una fuerza aprisiono su pecho, pero no pudo exprimir ninguna lágrima.
-En realidad no tengo nada que saber de ti, simplemente sé que eres mi madre.- Pensó con serena melancolía.
No supo cómo llego al templo, ni como se acostó en el futon, ni como se dejó abrazar por la obscuridad, algo había cambiado y cada extremo del templo se lo recordaba. El cansancio emocional le obligo a tomar descanso, tenía muchas dudas y mucho que hacer, pero estaba muy confundida como para poder pensar en algo. Cerró sus ojos y espero nunca despertarse. Antes de meterse en su sueños, recordó una frase de la carta recitada con lo voz de su madre.
-Vive para hacer ese mundo que yo anhele darte una vez.-
Como dije al principio del tema, Reitou dio una mano.
Y cuando dije que Reitou dio una mano, quería decir que Reitou hizo su propia versión de la historia, encima PDF y super hermosa :puchimas:
Es una lectura bastante diferente a lo que teniamos planeado Jap y yo, y por eso al final decidimos quedarnos con nuestra edicion.
Pero fuck it~ Acá los dejo por si les interesa. Lo dudo pero se lo debo a Jap y los demas dejar este post tan lleno de contenido como la vez que lo posteamos por primera vez~

El link es este:
https://www.mediafire.com/file/z5ymz6bw ... ologo1.pdf
Ahora, los comentarios:

Jap:
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Bueno, son más de las 3 de la mañana y no se qué comentar. Hace menos de hora y media mam y yo le dimos los toques finales a este prólogo, el cual nos ha tomado mas energías de lo que en un principio esperaba. No sé a tenido ningún tipo de incidente serio con el, simplemente es la vuelta a un oficio y a una afición que tenía dormida desde hace meses. Muchos (o pocos) se extrañaran por la inclusión de un personaje fandom en este inicio, siendo que por lo promocionado hace un mes se vendía una adaptación fidedigna de la saga en general, pero no teman, se tomó a este popular personaje de mugen por ser una fuente cercana y fácil de referenciar para la base de los hechas anteriores en el primer juego. Es un recurso que procuro no volver a repetir, lo juro.
Y ya sin más, espero que sepan perdonar los desvaríos de un tipo con mucho tiempo libre, adaptando su saga preferida. Deseo que disfruten esto tanto como lo disfrute escribiendo

Agradecimientos:
-A Buren por aceptar ser mi tutora y acompañarme en todo el proceso de creación, no es fácil soportarme y menos leerme. Muchas veces me diste el polo a tierra para errores garrafales que podría haber cometido. Espero estar algún día a la altura tu habilidad con las letras.
-A Reitou por hacer una bella edición propia para el prólogo, desafortunadamente hubo cosas que vi necesario editar y que me obligaron a continuar adelante con la edición inicial. Hiciste un trabajo excelente, pero no pude contactarte para pulir varias cosas a última hora.
Les recomiendo descargar y leer su edición, realmente vale la pena. Hay cosas realmente buenas y que son dignas de elogio.
-También agradeceré a un tercero que me pidió no citarle, comprendo sus deseos, pero me sentiría mal si no hago mención anónima de sus méritos.
-Al foro Bunbunmaru por acogerme, cada vez que entro me siento en mi segunda casa.
-M.A.M y su ayuda incondicional, realmente no sé qué sería de este proyecto sin él. Puede considerarse como el segundo autor oficial de todo esto.
Sigue así Bro, nunca cambies.
-Y por último a Zun. Su trabajo hoy día inspira a millones en todo tipo de expresión artístico o cultural, me quedaría corto explicando todo lo que Touhou significa hoy en día y los sentimientos que maneja. Así que espero que este trabajo logre expresar todo esto.
Yo:
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Cuando muchos empiecen a leer, lo primero que van a notar, como Jap ya dijo, es que el prólogo está lleno de puro fandom, de hecho, casi ni siquiera es Touhou lol, sin embargo, a ambos nos pareció genial aprovechar el potencial de explotar creativamente los inicios de la saga, queríamos darle al primer juego una razón de ser, ¿Por qué Reimu es la miko que protege la barrera? Era una pregunta que tuvo mucho poder cuando escribimos el prólogo, y les podemos asegurar que el primer capítulo de Highly Responsive to Prayers, el capítulo de Shingyoku, va a ser igual de interesante ♪, el primer juego de la saga no destaca por tener una historia concreta, así que por ahora sigue siendo más que todo especulación XD, pero tomamos como punto de referencia el modo del juego, los temas musicales y esa sensación que uno tiene al jugarlo la primera vez, esa experiencia melancólica que al menos yo tuve cuando vi el templo destruido, al tono de Eternal Shrine Maiden, un tema que incluso en ZUN tuvo bastante impacto. Bueno, creo que estoy hablando de mas e3e, espero que disfruten el prólogo a la serie, y esperen ansiosamente el capítulo 1, que también estamos puliendo constantemente como dos neuróticos con sobredosis de café :3.

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Gracias Pala~ La firma se sobresalía un poco del tamaño límite parece así que la resolución es RIP (?) pero en fin, me gustó bastante haha, merry christmas ♪
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Última edición por M.A.M el Jue Oct 26, 2017 4:23 am, editado 3 veces en total.

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MensajePublicado: Mié Oct 25, 2017 11:02 am 
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Y ahora el ultimo aporte que voy a hacer a este thread.

El capitulo 2 no terminado~
Pensandolo mejor, creo que lo voy a dejar en el estado en el que está.
No sé haha.
Este era el proyecto de Jap, yo aporté relativamente bastante, pero siento que si lo toco demaciado voy a manchar las memorias que tengo sobre este proyecto.

Así que los dejo tranquilos para leer :satosmile:
Estos son los sucesos siguientes a la pelea contra Shingyoku.
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El danzar de la llama le despertó, la sensación de su purpureo cabello desordenado en el suelo le confirmo que estaba ya en su cuerpo. Sentir el calor y la iluminación del fuego cercano le ayudaron a adaptarse ante ese nuevo y común entorno, tan diferente de la nada infinita o la penumbra perpetua. Antes de detallar el nuevo escenario, poso su mirada a su ser, percatándose de algo extraño. A pesar de la efímera guerra de la niña contra aquellas mil almas de mil voces, su cuerpo no lo recordaba. El doquier de sangre ya no adhería su ropa y su cabello a la piel; el sudor que le nublaba la vista y le poblaba las pestañas no estaba. El corazón, ardiente y agitado de coraje, no le hervía en realidad.
Asió aquellos lugares donde sentía en su momento tumores benignos, encontrándose tan sólo con una amnesia corporal, o una afirmación de lo que jamás sucedió. La joven alzó con ímpetu el mentón, buscando respuestas a preguntas que no podía formular muy bien a causa de su edad. Aquellas incógnitas aun resonaban en su inquieta mente, sintiendo jaqueca al hacer memoria de su anterior juicio, trato de buscar un sentido detrás de todo lo anterior vivido. Había tardado en notar unas pequeñas lágrimas cristalinas manando por sus ojos, y empando sus mejillas. Recordar la historia de la viajera de las fronteras le dejaba un deprimente sabor melancólico, le traía una extraña sensación de nostalgia ante una persona que nunca había conocido. “Este mundo no merecía su sacrificio” reflexiono.

Ya no estaba tan segura de aceptar la responsabilidad de su sangre, la cual ya no tenía muy claro de que trataba. ¿Cuidar este mundo, Sus habitantes, Mantener estable la barrera hakurei, Servir de intermediaria entre una realidad de imaginarios y otra de fuentes de inspiración, Preservar símbolos vivos de vertientes y culturas muertas? ¿No podría simplemente rechazar todo esto?
Lo único que le permitió seguir erguida era la triste nota que había dejado su madre en el pasado, difícil de olvidar, y más difícil de abandonar. Y con un sabor amargo, tomo la voluntad para levantarse y seguir caminando ignorante de su ubicación actual. La antorcha de la cual provenía el fuego le mostro un mundo empedrado que terminaba hasta llegar el límite de su destello, dentro de la oscuridad que seguía, podía ver pequeños islotes de luz regados en la lejanía hasta llegar a un fin incierto, a sus espaldas otra pared de piedra le cerraba alguna posibilidad de retorno, y así, obligándola a caminar hasta la próxima isla. Sus pulmones se llenaban de un aire seco y gastado que pronunciaba más su sed. Sus ojos eran incapaces de distinguir lo que había dentro de las sombras y a que la dirigían aquellas migajas de luz. Pero, decidida a seguir, tomo lentos pasos hacia su misterioso destino, con esperanzas de encontrar el portal de vuelta hacia su ya no tan familiar mundo.

Luego de llegar hasta el último islote, se encontraba después de un corto rato de camino a ciegas dentro de la oscuridad. Tanteaba el suelo torpemente para no caerse, sin seguridad alguna de donde estaría. Escuchaba el suave canto de unas luciérnagas a la distancia dentro de esa noche eterna, trayéndole a su memoria una de las enseñanzas triviales que alguna vez su madre le había dado:
“Estos pequeños bichos necesitan de lugares muy húmedos para sus crías, Reimu, nunca los encierres en una jarra, y menos intentes llevarlos al templo, estas pobres criaturas no van a aguantar mucho ahí, déjalas ser felices cerca del lago”
El recuerdo llevaba cierta nostalgia consigo, y Reimu solo pudo estar agradecida del dato en ese momento, porque el aire árido que se vio obligada a respirar no era uno al que podría acostumbrarse.
Con la ayuda de su oído, se guiaba con atención por el curioso canto nocturno que ella asumía cada vez más cercano. Reimu sintió repentinamente algo que bloqueaba su paso, este algo no se mostraba animado, tenía una textura áspera como la del concreto, y se sentía igual de plano.
No tenía ganas de pensar que era, la sed eclipsaba gradualmente las dudas que se le planteaban, por lo que siguió gateando hasta donde se encontraran las luciérnagas.
El aire se tornaba más fresco en comparación a la suerte de humo que inhalaba al principio, y Reimu tomo ese cambio de forma positiva, con energías renovadas para buscar el agua, noto un resplandor verde que parpadeaba no muy lejos, marcando la distancia del lago sereno.
Y sin más prudencia, Reimu se levantó y fue a correr donde se encontraban los simpáticos insectos. A cada paso que daba la dura textura de la piedra que sentía bajos sus pies desaparecía, la resonancia de sus pasos era ya el sonido de pasto y tierra doblegados a su carrera, la euforia fue tal que no midió distancia y adentro sus pies al agua, sintiendo el refrescante roce de la humedad por su piel. Así nomas, se agacho para tomar el agua con sus manos, llevo de manera repetida pequeños sorbos a sus labias hasta que su sed se encontrara saciada. Largo un suspiro de alivio notando como el agua corría por su interior hidratándola del clima desértico en el que estuvo reposando por tanto tiempo.

Como si ese extraño mundo reaccionara a sus sentimientos, un extraño sol empezaba a levantarse ridículamente lento, pero dejando entrar una débil luz por todo el lugar, reflejando el lago cristalino en un escenario bizarramente hermoso.
Antes de dejarse maravillar ante el nacimiento del alba, noto algo extraño. A pesar de la llegada del monumental astro, aun había tonalidades en la misma naturaleza que no acompañaron el cambio característico de este, se percató que no vino anteriormente la paleta de violetas y azules para dar aviso del nuevo día. Como si estos hubieran desaparecido del mundo y no dejara un punto medio entre el anaranjado y lo obscuro. Y aun así la superficie del agua y el verde vegetal no eran afectados por esto, la falta de sincronía era antinatural, el lago aún seguía tan oscuro como la pasada noche, reflejando el sol en una burda parodia de lo que podría ser una luna roja. Viro su mirada a la orilla y noto la falta de pequeñas bifurcaciones ocultas ante el ojo acostumbrado que podía notar en el verde cotidiano, las luciérnagas aun brillaban con luz propia ignorando el sol naciente e incluso imponiendo su propio brillo nocturno sobre este. “Ahora que lo pienso, ¿Dónde están todas las estrellas?” se preguntó al ver el cielo totalmente despejado como un lienzo sin usar, estas deberían haber sido los primeros emisarios de su salida de la caverna, no las luciérnagas, el cielo no mostraba signos de haber estado nublado, y más raro seria que este decidiera desprenderse de estas motas con el saludo próximo del sol. En circunstancias normales podría haber visto las últimas estrellas del este despidiendo la noche, el clima era propicio para esto, pero estas parece que nunca estuvieron ahí.
Reimu salió del lago y decidió recorrer este mundo de tonalidades y contrastes asimétricos.

Luego de seguir el recorrido de un sendero en las cercanías, cual estaba marcado por las pisadas de viajeros constantes, noto que este mundo no se trataba más que de una versión con pequeñas diferencias del Gensokyo que ella conocía, obviando los antinaturales colores, este guardaba las mismas dimensiones y paisajes típicos de los recorridos que Reimu hacía en un pasado con su madre. Con varias peculiaridades propias de ese mundo, cosas que evadían el interés de la vista, pero que cuando cambiaban la diferencia era curiosamente notoria; irregularidades del camino, lamparillas que antes mostraban estar mucho más deterioradas; estatuillas de dioses y sepulcros religioso que antes no estaban o que ya no están; y varios árboles y plantas que en su memoria eran mucho más maduras. Enumerar cada una de esas tareas seria tanto tedioso como extenuante para la joven.
El sol ya estaba en medio de los cielos, y el mundo aun preservaba sus colores nocturnos, los cuales el sol repelía de su cuerpo, casi como si solo brillara para ella. Seguía estando sincronizada al brillo matutino de la gran estrella, mirándose a sí misma como algo aparte de este mundo perpetuamente nocturno, incluso los seres vivos que pocas veces logro divisar en sus pasos eran pertenecientes al Gensokyo nocturno. “¿Qué me encontrare al buscar en el templo?” pensó, sentía temor ante su destino, pero era al único lugar al que podía dirigirse. A pesar de que el templo de ese mundo no le pertenecía, era el único lugar que su intuición podía sugerir esa vez.
Su camino fue más largo de lo que creía, el sol ya comenzaba a pintar el cielo con tonalidades más fuertes y la luz le provocaba estrés a su vista, deducía que podían ser ya las 4 de la tarde y su cuerpo mostraba indicios de agotamiento. En su camino encontró un sepulcro a un algún Dios menor, al cual tenía algunas ofrendas recientes. Con mucha vergüenza, tomo las ofrendas del humilde sepulcro, y al hacerlo; por culpa de la emulada oscuridad, derramo una pequeña botella de sake mientras tomaba un tazón, “Prometo devolverte esto cuando vuelva, lo siento.” Pensó. Llevo por el resto del camino un tazón de cerezas en sus manos que fue comiendo lentamente para saborearlas, aun teniendo una tonalidad diferente, estas no habían cambiado su sabor ni textura.

Cuando ya roía el último hueso de las cerezas, pudo divisar el final del bosque. Sin mucha prisa camino hasta salir de este, “creo que algo no es como debería” medito, y tenía razón para dudar, al salir comprobó esto. Estaba un tanto consternada, se dio cuenta que había caminado más de lo que creía, y muestra de algún mala percepción de memoria geográfica fue haber salido por un lugar algo desconocido para ella, las afueras de la aldea humana.
Por más raro que esto le pareciese su situación, había una ruta fácil de coger a su santuario si se adentraba al pueblo, trato de no meditar mucho sobre la ubicación errónea a la que fue llevada, camino dentro de este pueblo eternamente nocturno y con nadie se atravesó, tal vez todos dormían perpetuamente en un mundo de noches inacabables. Teorizo esto utilizando su razonamiento infantil, pero aun con esta conclusión en mente, la aldea demostraba estar misteriosamente silenciosa. No podía ubicar la hora nocturna que este mundo mantendría, pero por lo común habrían algunos negocios aun abiertos y uno que otro sonámbulo perdiéndose entre varios licores, pero esto no demostraba ser, el pueblo estaba demasiado calmo. Sin ruido u aromas que mostraran la presencia de humanos. Y aun así no tenía muestras de algún abandono reciente.
Se adentró varios palmos al pueblo, y viro por más esquinas de las que sabía tenia, y la soledad fue su única compañera. La niña estaba demasiado cansada para pensar, aun si la situación era demasiado rara, lo asimilo como otro de tantos extraños detalles que este mundo guardaba, comenzaba a pensar en este mundo como un ser consiente que encontraba diversión en alargar distancias al pequeño roedor que en su cuerpo caminaba, quería vencer a este ser malvado y travieso, y sacando fuerzas de cualquier lado, comenzó a correr a una dirección incierta. No habría trotado más de 5 metros hasta que callo en bruces al tropezar con algo.

Reimu había caído de rodillas en el duro suelo empedrado, el dolor la había hecho retorcerse por unos minutos, odiando lo que sea que haya obstaculizado su camino. Respiro lentamente, y con paciencia espero a que el dolor se alivie para erguirse nuevamente, en este momento de meditación no pudo dejar de notar un cierto olor metálico que emanaba por ese lugar, un olor similar al del óxido, pero con una potencia que atacaba su olfato agresivamente; esto despertaba su curiosidad, y para cuando el entumecimiento se disipo se levantó cuidadosamente para evitar que le doliera más. Suspiró con cierto alivio, y se acercó al lugar donde había tropezado para mirar con más detalle el curioso obstáculo en ese curioso crepúsculo que le obligaba a forzar su vista.
La forma era ciertamente bizarra, y desprendía un increíble olor a podrido cuando intento acercase más, solo podía notar un aguado resplandor alrededor de eso, el cual parecía ser una de las varias fuentes del profundo olor a metal. Resignada sin poder identificar el objeto, Reimu se estaba dando la vuelta para seguir con su camino… Hasta que logro comprender que era. Con mucha impresión, giro su vista rotundamente para enfocar de nuevo el objeto, y del susto se había caído de nuevo, Reimu no había tropezado con nada más y nada menos que con una mano.

La epifanía era traumática, esa representación de la muerte le traían tristes recuerdos, grababa en su cabeza nuevamente a su madre casi muerta, masacrada en frente del templo. El impacto que le produjo era el suficiente para dejarla al borde de las lágrimas. Había notado que el olor metálico que tanto le había dado para pensar era el charco de sangre alrededor de la mano amputada cruelmente.
Tenía miedo de seguir el camino al templo, y pensó que el mundo le ponía ahora una excusa para retroceder, entre los desvaríos que su cabeza creaba imagino que algo peor podría pasar si no continuaba, y sin sentir las piernas, se forzó a continuar. El temor crecía paso a paso, viro su vista varias veces para ver si algo le perseguía, y un par de esas ocasiones creyó ver a la mano moviéndose, en un movimiento arácnido y espasmódico. No eran más que ilusiones de su imaginario y ella misma lo sabía. Pronto se encontró con varios grumos oscuros sobre saliendo en el camino, de los cuales emanaban pestes y varios olores pútridos, nuevamente el aroma metálico inundo su nariz, dio varias arcadas involuntarias, pero resistió las cerezas y el agua en su garganta. Esta vez no fue lo suficientemente estúpida para ir a comprobar que eran, ya lo sabía, su mente le daba formas y cuerpos inspirados en podredumbre que su nariz atrapaba, trato de despejarse la mente de toda imagen desagradable por mas fútil que fueran sus intentos. Cerró sus parpados y apretó sus fosas nasales con una mano, y se apresuró para dejar esos grumos atrás. Pero era inútil, pronto se encontró nuevamente con la misma escena varias veces, tanto así que se acostumbró al olor, un par de veces vomito pequeñas cantidades de bilis cuando menos resistía su cuerpo. Pero eso no le hizo parar.

A su olfato llego otro olor muy distinto al que se vio a soportar, algo ya familiar que llevaba acompañándola desde su llegada a este mundo, cenizas, Reimu sintió repulsión al entrar este aire seco a su garganta, nuevamente tuvo sed y nuevamente se sintió en deseos de escapar de ahí, el olor a cenizas se convertia al de la carne chamuscada, al olor a muerto, después el olor a medicamentos y el hedor del alcohol, para terminar finalmente en recordarle el aroma que desprendia ella. No sabía la dirección a la que provenía este augurio de infierno, y quedó petrificada ante el horror de volver a recordar su prueba contra el ser multiforme, pero pronto lo sabría.
El cielo entro en coordinación con ese mundo de noches eternas, y el sol dejo de dibujar tonalidades anaranjadas en menor tiempo del que la niña supuso, dejándola ver a la lejanía otra fuente de luz menos prominente pero igual de notoria, el fuego.
Al divisar esto ella supo que toda fuente de males se encontraba ahí, no soportaba estar en vela de duda, la resolución de todo ello debía de estar en la fuente de ese fuego fatuo. Sentia un conglomerado de sensaciones y sentimientos negativos peleando en su interior, la ira le empujaba, el miedo la retrasaba, y la inseguridad la plantaba. Pero no podía soportar mas eso, ignorando todo horror que hubiera en el camino, corrió en la dirección donde estaría esa prominente estela. Y se encontró con la personificación de todo mal.
Cada paso que daba se daba cuenta que en las llamas se encontraba el aroma de la carne quemada, olor a sepulcro ceremonioso, olor a su madre incinerada, muerte anunciada. La escena no fue difícil de asimilar, era el centro de algo que por si solo ya era terrible, el mundo la introdujo lentamente para llegar ante lo que era eso, y el terror que hay la esperaba era algo ya asimilado.

Primero ollo ruido de espasmódicos aleteos. de dos hogares incinerados salían llamas tocando el firmamento y alejando la oscuridad de su centro, lamian cualquier superficie, desvelando la forma de aquel mundo oscuro por el danzar de la luz. Vio una figura oscura retrayéndose y expendiendoce en intervalos inciertos, al darle forma vio que se trataban de alas. Creyó que se encontraba ante un prominante cuervo a punto de alzar vuelo, pero el cuerpo que sostenía era antinaturalmente pequeño como para que se tratara del ave monstruosa de su mente. Las dos gigantescas alas salían de lo que en un principio creía que era un huevo rompiéndose, la luz de las llamas hacían indivisible cualquier forma natural de ello. Pero al acercarse mas vio que era humanoide, aquello estaba arrodillado en posición fetal moviendo sus brazos compulsivamente contra su estómago, podía oír un ruido líquido y succionante entre cada movimiento, aquello acallaba una leve lamentación que logro oír al rato de analizarle, Reimu sentía un morboso encanto al ver aquella figura oscura en aquella actividad, se encontraba demasiado ensimismada para poder reflexionar ante lo que veía. Tomo el papel de soñador omnisciente ajeno ante las pesadillas que presenciaba.
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Y ahí termina la cosa~
Reimu se encontró con Mima aunque haya quedado bastante ambiguo. Al menos así lo entendi por lo que recuerdo de cuando estabamos trabajando en el fic.
No importa si leyeron el prologo a medias, si leyeron hasta el primer capitulo, si no leyeron nada o lo leyeron todo.
Les agradezco por pasarse por este post que, sinceramente, es casi como un pedazito de mi corazón a este punto (?)
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MensajePublicado: Dom Oct 29, 2017 7:19 pm 
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Kedama
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Okei, me tarde un rato pero ya lo lei todo, me gusto bastante. :yatasmile:

Considerando que es una interpretación me parece bastante buena, cierto es que me imaginaba a los personajes diferentes, pero tampoco me es imposible verlos de la forma que los mostraron. Hicieron gran trabajo adaptando un juego tan poco explicativo como Highly Responsive to Prayers, entretenido la verdad, me llego a dar algo de penita Reimu tan solitaria.

La idea en si me parece irónica, considerando entre otras cosas que touhou no da tanta importancia al a historia y que muchas peleas suceden sin una razón verdadera. Pero lo llevaban bastante bien, le daban una capa extra de trama, aunque a mi parecer relatar los danmakus iva a terminar siendo pesado, a mi parecer claro. Me da algo de pena no llegar a ver a Mima, ese encuentro parecía que iva a ser interesante, concluyendo, me pareció un gran trabajo. :neet:

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MensajePublicado: Mar Nov 07, 2017 4:24 am 
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Rebirth of Tokoyo
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FUG :angry:

JAROS LEÍ TU COMENTARIO JUSTO CUANDO EM ESTABA POR IR A DORMIR E IBA A RESPONDERTE EL DÍA SIGUIENTE ME OLVIDE HOLY SHIT.


Anyway...
Aww, me alegra un montón que te haya gustado haha~
Sí, relatar los danmakus iba a ser terriblemente dificil y es algo que me acuerdo que había charlado con Jap de hecho :neet: Pero como aún no habiamos llegado a eso no nos preocupamos~
Pero hasta donde llegamos me parece que fuen un gran trabajo también :proud: Encontrar todo esto de vuelta y pegarle una leída fué como quitarme un peso de encima asdfg.
Jap y Buren seguirán con sus vidas pero me pareció un gesto bonito que sí o sí tenía que hacer poner el trabajo de los tres aquí en el nuevo foro.

En fin, MUCHAS gracias por comentar Jaros. La proxima vez voy a intentar responder menos demorado (?)

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